Los costes de producción de la energía eólica marina se reducirán significativamente en los próximos 10 años. Ésta es la principal conclusión que puede extraerse del último informe elaborado por las firmas KIC InnoEnergy y BVG Associates, estudio que  analiza 46 innovaciones tecnológicas que gran potencial para lograr una reducción significativa del coste normalizado de la energía de la eólica marina.

Concretamente, según este estudio, los gastos derivados de la aplicación de las nuevas tecnologías podrían hacer que el precio de la producción de energía eólica offshore cayese un 27 por ciento, con respecto a los estándares actuales.

Un impacto concentrado.

El informe conjunto de estas compañías muestra, además, que alrededor del 60 por ciento del impacto total previsto en esta tecnología se producirá en ocho áreas muy concretas del campo de la innovación aplicada a la energía eólica marina. En estos ámbitos, destaca un previsible incremento en el tamaño del aerogenerador, que pasará de ser de 4 MW a 8 MW.

Según índice el estudio, el hecho de poder contar con menos aerogeneradores dentro de un mismo parque eólico representa un ahorro significativo de los costes derivados de su cimentación e instalación en alta mar. Por otro lado, los expertos apuntan hacia que estos hechos supondrán una reducción de los costes de explotación y mantenimiento.

Prometedora nueva generación

El estudio también apunta a que todos los parques eólicos de nueva generación, que actualmente atraviesan una fase de desarrollo, dispondrán de rotores con un grado de optimización muy superior a los que ahora equipan los aerogeneradores.

Esta prestación provocará que las plantas de un futuro próximo serán capaces de generar una producción de energía considerablemente superior, incluso sin tener en cuenta una previsible mejora de la fiabilidad y una reducción en los costes de mantenimiento asociados.

En definitiva, el impacto combinado de los aerogeneradores de mayor tamaño, la optimización los rotores, la mejora aerodinámica y del sistema de control, junto con el diseño de una nueva generación de trenes de potencia tendrá una incidencia sobre los costes de producción que rondará el 13 por ciento, según el informe