El mes pasado, la empresa centenaria Impsa acordó con el Gobierno bonaerense la construcción de un parque eólico en Punta Alta, capaz de abastecer a 300 hogares. Días más tarde, la compañía se presentó en crisis ante el Ministerio de Trabajo.

En este contexto, Ismael Jadur, responsable de Relaciones Institucionales de IMPSA, aseguró al respecto que la situación no se interpondrá en los avances del proyecto: “no es fácil afrontar algunas exigencias, pero vamos a tratar la salida con todas los sectores involucrados. Queremos generar las mejores alternativas para conservar los puestos de trabajo”, dijo la autoridad.

En agosto pasado, la firma mendocina solicitó ante la Subsecretaría de Trabajo que se la ampare mediante un procedimiento preventivo, anterior a la posible suspensión del 20% de sus empleados. Dicha forma incluye la declaración del Impsa como ‘empresa en crisis’ e impulsa audiencias conciliatorias entre las partes, con el fin de buscar solución al problema.

El recorte de la nómina involucraba a 215 trabajadores: 105 sindicalizados y 110 que pertenecen al nivel jerárquico. En este contexto –  tras una primera audiencia de la que participaron Impsa y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) – se firmó documentación para justificar la llegada de subsidios de Recuperación Productiva y solventar el salario del personal en porcentajes superiores al 15%.

La medida dio respiro al proyecto eólico previsto para el sur de la provincia y concuerda con las declaraciones de Jadur, quien aseveró que “la idea es optimizar la producción en vista de la crisis financiera”. En diálogo exclusivo con Energía Estratégica, el referente confirmó que la empresa encarará la propuesta en forma conjunta con autoridades estatales.

Concretamente, la planta consta de 125 molinos de 2 MW cada uno, fabricados totalmente por mano de obra nacional perteneciente a Impsa. Su desarrollo está previsto en cinco etapas sucesivas, para el incremento progresivo de MW en un lapso de cinco años, y en su plenitud, reduciría las emisiones de CO2 en 600 mil Tn. Además, alcanzará una potencia anual de 876 GWh.

Punta Alta es una de las regiones privilegiadas para el desarrollo de las renovables, por lo que podría convertirse en una fuente de generación esencial para cubrir la demanda eléctrica de la provincia. El sitio elegido es estratégico por potencial eólico y la disponibilidad de líneas de alta tensión que permite la evacuación de la energía generada hacia los grandes centros de consumo.