¿Cómo impactan en el sector las últimas medidas económicas?

En principio, creo que lo más conveniente es detenerse a pensar un minuto donde esta cada uno parado en todo este entuerto. Lamentablemente el futuro en Argentina suele ser incierto y no hay nada más permanente que algo temporario. No es lo mismo un desarrollador que ya tiene su contrato del RenovAr firmado con Cammesa, que aquel con su proyecto en venta para el Mercado a Término. Como así tampoco un Gran Usuario que sabe que la energía es un insumo estratégico y que a la larga va a estar dolarizado.

¿Se frenó el financiamiento?

Como todo el mundo sabe, los proyectos se hacen financiados. Los márgenes de este negocio son muy bajos y la única forma de mejorarlos es armar proyectos con un alto grado de apalancamiento. El problema es que muchos desarrolladores pensaron proyectos para ganar y no para ser construidos. Fueron al “hueso” como dicen los chinos, y no quedo margen de maniobra en un escenario que se complicó en exceso.

Más allá de seguir intentando obtener financiación en el exterior, cosa poco probable de lograr en este contexto, les diríamos que cambien de foco. El capital a buscar tiene que ser local.

¿Hay crédito local?

Una buena respuesta llevaría algo de tiempo, pero el resumen sería el siguiente: las inversiones en energías renovables están des-correlacionadas de los mercados financieros. Este factor se ha convertido en uno de los impulsores del negocio a nivel global. Las energías renovables como una alternativa de inversión genuina que no tiene que ver con la suba y caída de las bolsas. Y Argentina en ese sentido no tiene por qué ser la excepción.  En cuanto a una cuestión netamente doméstica, y dependiente de las nuevas medidas económicas, se han convertido en una buena alternativa de inversión para compañías que cuenten con liquidez en pesos.

¿Es optimista?

Con el CEPO anterior las grandes empresas juntaban pesos para hacer edificios. Eso lleva tiempo y por otra parte difícilmente le puedas dar todos tus pesos a un constructor para que este los tome y se cubra 100 %. Desde mi punto de vista lo único que harías en ese caso es pasarle la pelota a la constructora. Pero no pareciera ser una buena solución. No nos olvidemos que en ese momento no había tanta inflación. Hoy estamos en una situación muy diferente. Por otra parte la construcción de un inmueble lleva años.

¿Las renovables son una opción más conveniente?

Los proyectos ganadores de las Rondas RenovAR tienen una segunda oportunidad. Independientemente de que el gobierno actual o futuro les de algún tipo de “waiver”, eso no les va a solucionar el problema. Lo que tendrían que hacer hoy es apuntar a empresas locales que cuenten con caja abundante en pesos y que no tienen donde colocar el dinero. Si fuera el CFO de una compañía hoy estaría bastante preocupado. No es solo un tema de qué hacer con la caja, sino que hacer con la caja futura también.

¿Los pesos se podrían destinar para financiar proyectos de renovables?

Hoy no hay muchas formas de cubrirse con pesos frente al movimiento del tipo de cambio. Incluso el mercado de futuros está teniendo una volatilidad enorme, producto del desconcierto político. Te cubrís pero…¿A qué precio?  Las grandes empresas tampoco pueden atesorar dólares y no pueden enviar los fondos en pesos dolarizados al exterior. Puestas en la disyuntiva de qué hacer con los pesos, evaluaría seriamente la posibilidad de invertir en un parque solar. Para empezar, casi todos los insumos del parque son en dólares, incluso se podría llegar a un 100 % si se contrata un Full EPC  con una firma del exterior. Dependiendo del tamaño del parque, en cuestión de meses estaría listo y si son del RenovAR, se cuenta con un flujo futuro de fondos atado al dólar. Está claro que el “problema” de esta opción sería la falta de liquidez de la inversión. Pero entendemos que habría futuros interesados en comprar parques en funcionamiento.

¿Y qué pasaría con los contratos en dólares? 

Las energías renovables se han convertido en una fuente muy competitiva y ni que hablar de los beneficios que tienen con respecto al medio ambiente. Dado que su participación en el mercado local es extremadamente baja, no tendría sentido que alguien piense en pesificar estos contratos. Además, ha sido uno de los pocos ejemplos de políticas de Estado en nuestro país. No nos olvidemos que el puntapié inicial de la industria renovable lo dio el gobierno anterior. 

La energía es un insumo estratégico y a la larga alguien tiene que pagar lo que cuesta. Cualquier política de congelamiento, pesificación o lo que se pueda imaginar, debería apuntar a los sectores más vulnerables. Es poco probable que un Gran Usuario vaya a tener tarifas congeladas. Por otra parte, eso cuesta dólares que alguien tiene que poner sobre la mesa y sabemos que hoy no hay. En cuanto a la opción del MATER, no conozco a ningún gerente que esté dispuesto a firmar un contrato en dólares a largo plazo bajo las condiciones actuales. Para nosotros la mejor alternativa sigue siendo que tengan su propio proyecto solar. Un proyecto bien pensado les va a dar un costo de generación por MWh muy por debajo de los precios de CAMMESA y de un PPA. De esa forma, no solo estarían dolarizando los pesos actuales, sino que también tendrían un ingreso dolarizado a futuro, por el ahorro que representaría en sus gastos de energía. Es solo cuestión de hacer los números. Nosotros ya los hicimos y dan muy bien.