La CRIE analiza despachos intradiarios, servicios auxiliares y compras coordinadas de energía

Según explicó su presidente estos temas son “ejes de transición energética” para el mercado regional centroamericano.

“Las interconexiones juegan un rol fundamental como herramienta para alcanzar la transición energética”, sostuvo Rodrigo Rodriguez, presidente de la Comisión Regional de Interconexión Eléctrica (CRIE). 

Durante su participación en un evento del Comité regional de Centroamérica y el Caribe de la Comisión de Integración Energética Regional (CECACIER) el regulador argumentó que mucho se ha hecho en la región para dar lugar a energías renovables pero que aún se puede adicionar más avanzando en una sofisticación del mercado.

Tal es así que desde la CRIE están analizando despachos intradiarios, mercado de servicios auxiliares y compras coordinadas de energía en el mercado regional.

Por un lado, la realización de despachos intradiarios permitiría ajustar las transacciones y maximizar los intercambios en función del aprovechamiento de fuentes renovables durante el día. En la actualidad, lo que se da es un predespacho diario que, según revelan los primeros análisis de una consultoría encomendada por la CRIE, desaprovecha la oportunidad de optimizar el uso de energía más barata y menos contaminante.

Por otro lado, la CRIE también estaría estudiando ajustes normativos para viabilizar también a nivel regional que no solamente se trance energía como tal sino que también haya un mercado de servicios auxiliares como regulaciones de frecuencia, regulación de voltaje, etcétera, que pueda también potencializar los intercambios entre los países.

A través de otra consultoría de la que participa la CRIE se persigue el desarrollo de compras coordinadas de energía. Lo que permitiría en este caso es que se pudieran hacer compras incluso de varios países en conjunto y compras a nivel de generadores sin importar donde estén ubicados dentro de la región.

Desde la óptica del presidente de la CRIE estos tres temas representan «ejes de la transición energética» que permitirán maximizar los intercambios eléctricos regionales y maximizar la contribución al medio ambiente de los distintos países a través de la incorporación de más capacidad renovable.

¿De qué manera? Los países de América Central son responsables del 0,17% de emisiones globales, según cifras de SICA y CEPAL al 2021. El que menos emisiones tendría es Nicaragua con 0,77 toneladas de CO2 per cápita, mientras el que más emisiones registra es Panamá 2.87 toneladas de CO2 per cápita.

Y si bien, el efecto que tiene la región sobre las emisiones globales de CO2 es muy bajo primeramente por un tema poblacional y desarrollo económico e industrial, también lo es por una matriz energética de generación en su mayoría renovable.

Siguiendo con cifras el 2021, en Centroamérica el 79.6% fue de tecnologías renovables, principalmente hidro (53%) seguida por eólica (7.7%), biomasa (7.2%), solar (6.2%), geotérmica (5.4%) y biogás (0.1%).

“La región está contribuyendo significativamente con su matriz energética de generación a mitigar y minimizar emisiones en CO2 que se hacen a la atmósfera. Pero este logro de América Central corresponde y responde a que estamos interconectados y que aproximadamente el 6% del consumo de la región proviene de esos intercambios que hay entre países facilitados por la existencia de las interconexiones internacionales, facilitado por la existencia de un mercado eléctrico regional y facilitado por la existencia de todos los reglamentos que se han hecho”, observó Rodrigo Rodriguez, presidente de la Comisión Regional de Interconexión Eléctrica (CRIE). 

Citando un reciente estudio del BID, el aumento de la capacidad de intercambio y operación coordinada en el despacho regional utilizando en mayor medida generación renovable de cada país, permitiría reducir aún más significativamente las emisiones de CO2 en el orden de 26,352,406 toneladas de CO2, debido a la reducción en la generación de plantas térmicas con un costo de operación alto y mayor emisión de CO2.

En concreto, el informe señala que cuando hay una operación aislada se generan en el orden de 49,112,144 toneladas de CO2; mientras que en un escenario de mayor integración se generan emisiones en el orden de 22,759,738 toneladas de CO2.

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