Para los fabricantes de insumos de los proyectos de renovables aún es un desafío sobreponerse al impacto de la pandemia. Asimismo deben adecuarse a los tiempos de los diferentes planes de transición energética que emprende cada uno de los países. 

En este sentido, Rodrigo Sotelo, Sales Manager Utility Mexico & CA de Longi, cuenta que la compañía proyecta instalar 112 MW en Brasil, 111 MW en México, 32 MW en Colombia y 240 MW en Chile. 

“Más allá de las dificultades, queremos apoyar proyectos en diferentes lugares, principalmente en Centroamérica que presenta complejidades muy grandes”, destaca.

Al respecto describió la situación actual de México y República Dominicana, particularmente. Dos países que tienen diferentes maneras de encarar la transición.

En el primero, el marco normativo y sus planes estratégicos apuestan a desarrollar la generación distribuida.

De manera que con soluciones que se adapten a las características tanto eléctricas como mecánicas del código de red, las características de instalación en superficies de canales industriales cumplan con un máximo de generación.

En cambio, en República Dominicana, se está invirtiendo no solamente en abrir otros tipos de generación sino en fortalecer su sistema de transmisión con tres líneas que van a ayudar a dar el despacho en ciertas zonas con el objetivo de atraer la inversión. 

“Para los países de Centroamérica la generación es una verdadera necesidad. La producción se está quedando corta y corren riesgos de apagones”, destaca Sotelo.

Es en este sentido que el ejecutivo pone en el foco del análisis el factor ambiental como el principal desafío en la región y como propuesta de valor. Longi garantiza el acompañamiento, la eficiencia y el respaldo de cada proyecto. 

Apuesta a la eficiencia en todos los sentidos

Desde el análisis de bancabilidad y financiamiento para mitigar riesgos con los fondos de inversión, pasando por la eficiencia por metro cuadrado, Longi busca aterrizar en potencias de salida de 550 MW con soluciones monofacial y bifaciales.

La estructura de encapsulación de vidrio del módulo bifacial tiene una mayor resistencia a la erosión ambiental por el vapor de agua, la niebla salina, etc. Los módulos monofaciales son más adecuados para la instalación de baldosas en regiones montañosas y aplicaciones distribuidas.

En temas de la construcción, pretenden una estandarización, integrando diferentes componentes, ya que el módulo evoluciona más rápido y se deben adaptar. 

Pensando en plazos de 30 y hasta 40 años, la compañía respalda proyectos asegurando la flexibilidad y transparencia en los costes. “Buscamos robustecer estas soluciones pero más adelante evolucionaremos al utilizar otro tipo de energías”. 

Innovación en paneles solares

El Hi-Mo 5 tiene una gran potencia y una alta eficiencia, lo que lo hace más rentable en la BOS. 

Este modelo puede aumentar la potencia de una sola cadena, y puede aumentar significativamente la relación CC/CA cuando se utilizan inversores, lo que puede diluir el coste de los equipos eléctricos y, por tanto, reducir el LCOE. 

Además puede reducir el coste logístico de los módulos gracias a su mayor aprovechamiento del espacio de los contenedores.

“Es una apuesta muy importante que hacemos en la segunda generación de Hi-Mo 5, con módulos de 550 W de 72 celdas, de 500 W con 66 celdas y de 410 W con 54 celdas,  para mercados comerciales”, afirma Sotelo.

Asimismo, concluye en que no solamente el objetivo es acompañar en la transición energética a sus clientes sino que sus procesos también enfrentan una evolución en este sentido. 

Por eso el 40 por ciento de la energía que consumen actualmente en la fábrica es renovable y hacia el final del 2050 proyectan que sea el 100 por ciento. 

Al igual que la fabricación de módulos se transformará al concepto de economía circular cumpliendo con los requisitos en cada uno de los mercados.