Lo de Julio de Vido, el arquitecto y Ministro de Planificación Federal, es realmente sorprendente. Es uno de los pocos funcionarios que logró mantenerse en su cargo desde el 25 de mayo de 2003 a la fecha.  Nació en el barrio de Palermo, Capital Federal, es amante del tango e hincha de Boca Juniors.

Ingresó en su puesto de la mano del ex presidente Néstor Kirchner, el creador del modelo que le ofreció tomar la posta para hacerse responsable de uno  de los ministerios más importantes y codiciados: maneja la obra pública y el sector energético, en conjunto con el Ministerio de Economía, bajo el ala de Axel Kicillof.

Es poco “autocrítico”, y cuando se lo escucha opinar, da la sensación que está en funciones desde hace semanas. El déficit del sector energético, estimado en 10.000 millones de dólares para este año, gracias a que cayó el barril de crudo en las plazas internacionales, que está jaqueando todas las variables de la macroeconomía, no aparece en su discurso.

En una entrevista para el diario Página 12, el histórico del kirchnerismo, dejó entrever su visión frente a los desafíos del sector eléctrico.

Existe el objetivo de que el año que viene el 8 por ciento de la energía sea renovable. ¿En qué situación estamos?, preguntó el periodista de Página 12. A lo que De Vido contestó: “Eso no se hace de un día para el otro. La demanda va creciendo y se incorpora fundamentalmente energía térmica a través de centrales. Pero se incorporaron más de 200 megavatios eólicos, fotovoltaicos. Hay proyectos en La Rioja, San Juan, San Luis y Chubut. Va a ir creciendo”.

Mientras conversa con Rusia para conseguir financiamiento para centrales de energía nuclear e hidroeléctrica, De Vido expresó: “es fundamental construir la industria nacional y el desarrollo tecnológico propio, que signifique mano de obra y trabajo argentino. No sirve comprar energía en barra si no hay una política industrial”.

Sobre los subsidios

En cuanto a las subvenciones, De Vido, manifestó: “la oposición dice que la industria está subsidiada. No, está promocionada por el Estado para poder generar su propio crecimiento y desarrollo. Tenemos que tener energía renovable cuya tecnología dominemos, si no, es una forma más de colonización”.