Juan Roberto Lozano: “El Plan Sonora podría replicarse en otros puntos de México”

A título personal, el especialista mexicano del sector energético asegura a Energía Estratégica que el megaproyecto tiene mucho potencial de crecimiento, sobre todo, en la zona fronteriza del país.


Gabriela Francovigh

Por

gabriela.francovigh@energiaestrategica.com

Las oportunidades del nearshoring y la decisión de Iberdróla de desprenderse de más de 8.400 MW a gas en México en pos de las renovables hace crecer el atractivo de México por desarrollos limpios.

En efecto, el Plan Sonora, el megaproyecto en Puerto Peñasco, que prevé transformarse en la planta solar más grande de Latinoamérica y la séptima en el mundo, con una capacidad de 1GW en su etapa final, es un claro ejemplo de los esfuerzos del Gobierno por una transición energética justa.

En el marco de estos acontecimientos, Juan Roberto Lozano, especialista Senior en Energía, destaca a Energía Estratégica, la importancia del plan Sonora y la necesidad de forjar alianzas público-privadas para mantener el crecimiento y descarbonización de la matriz energética en México.

Aclarando que las preguntas son dirigidas a su rol como especialista y no como funcionario, ¿Qué tipo de políticas públicas se tienen que promover para el desarrollo de proyectos renovables?

El aprovechamiento de las fuentes de energía renovable ya es una tendencia que se ha convertido en una necesidad. La política energética debe definir qué visión se quiere alcanzar, para plantear en términos realistas cuánto tiempo va a llevar optimizar el uso de ese tipo de fuentes para descarbonizar nuestra demanda energética.

En un proceso de planificación energética, ayudaría mucho a cuantificar y a plasmar con mayor certidumbre y exactitud el tiempo, recursos y actores de injerencia. Esta tarea no es tan fácil porque a veces hay falta de consensos entre todas las partes involucradas para definir esa visión común, tanto en México como a nivel mundial.

 ¿Qué opinión merece el Plan Sonora? ¿Se podría replicar en otras regiones? 

El plan Sonora tiene muchos aspectos positivos: brinda beneficios para las comunidades, crea empleos y polos de desarrollo regional, descarboniza la matriz eléctrica y expande el parque de generación en México a partir del aprovechamiento de los recursos naturales, en este caso propios del Estado de Sonora.

Por las condiciones actuales de la red, la salida ideal de la generación eléctrica en ese proyecto sería internamente, hacia la península de Baja California, si bien el estado de la Red Nacional de Transmisión lo dificulta. Afortunadamente, existe demanda creciente del lado estadounidense; en ese sentido, Sonora tiene energía limpia y barata que podría exportarse a Estados Unidos. Por ello, en mi opinión, el plan podría replicarse en otros puntos de México, especialmente fronterizos, ya que el país es muy afortunado por sus recursos renovables, por su ubicación geográfica y por su integración económica con los estados aledaños de los Estados Unidos. La zona fronteriza se presta mucho a este tipo de proyectos, tanto para abastecer a los centros de carga locales como para exportar a Estados Unidos. Esos centros de carga van a necesitar de un abasto creciente, continuo, seguro, confiable y sostenible. El plan plantea un nuevo potencial de crecimiento, sobre todo para esa zona.

Por las oportunidades del nearshoring que ya se presentan, con empresas multinacionales que abandonan China o Europa y prefieren asentarse en México en la frontera con los Estados Unidos, este fenómeno es más visible, siendo el caso más reciente y relevante el de la empresa Tesla en Santa Catarina, Nuevo León. Esto no quiere decir sin embargo, que en otras regiones de México no pueda haber otras oportunidades similares para replicar estas iniciativas, particularmente con el impulso económico que la administración federal actual ha promovido al sur del país.

¿Qué tan importante es la participación privada en este tipo de proyectos?

Bajo la política actual, se aspira a que exista una cuota dominante de las empresas productivas del Estado que detente el 54%de la generación, mientras que el 46% restante lo absorban los desarrolladores privados. El gobierno mexicano ha manifestado su interés por una distribución más justa, por lo que es posible que los desarrolladores privados puedan negociar y llegar a acuerdos, lo que ya hemos visto en días pasados. En el caso de la infraestructura energética, es perfectamente viable que las empresas privadas puedan encontrar esos nichos de mercado. Las alianzas público-privadas, por ejemplo complementan las fortalezas y las capacidades de cada parte, en otras jurisdicciones han funcionado bien y existe un gran potencial de desarrollo.

Me parece que el foco y el diálogo en México se han concentrado demasiado en el segmento de generación y la capacidad de transmisión se está quedando corta. Hay que recordar que el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (PRODESEN), establece la planeación indicativa y la infraestructura de transmisión no ha crecido ni se ha modernizado a lo largo de los años como México lo requiere. En ese orden de ideas, el diálogo debería explorar más ese segmento, explorar vías y mecanismos para que crezca la transmisión y solucione algunos problemas de abasto energético continuo y competitivo. Este debería ser un tema de prioridad también para las siguientes administraciones federales.

¿Crees que con la generación distribuida mexicana y el plan Sonora alcanza o se debería hacer más proyectos paralelos? 

Hay que tomar en cuenta que la industria eléctrica en los países en desarrollo, como es el caso de México, es muy peculiar. El consumo de electricidad en las economías en desarrollo suele crecer por encima del PIB. Satisfacer esa demanda eléctrica es complejo porque no es solamente incrementar esa parte marginal que cada año aumenta, sino que hay que tomar en cuenta los retiros de las centrales que ya son obsoletas o que deben modernizarse. Es importante tomar esas cuestiones en cuenta. Creo que los gobiernos estatales, pueden jugar un papel más relevante en este proceso, al promover estudios y señalar áreas de oportunidad en sus respectivas jurisdicciones para desarrollar infraestructura que potencie sus recursos y cree mayor prosperidad económica, en alineación con la planificación centralizada del sector energía y particularmente, de la infraestructura eléctrica.

La generación distribuida es factible en una gran proporción del territorio mexicano, por lo que su desarrollo es un aliciente para descarbonizar la matriz y democratizar el aprovechamiento de la energía. Es positivo que la generación distribuida crezca porque alivia las necesidades de suministro energético para aquellos usuarios que estén dentro de ese umbral de consumo y puedan desarrollarla.

 

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *