7 de agosto 2017

Interesante columna de opinión del Subsecretario de Energía Nuclear Gadano

Días atrás, y a partir de la visita de profesionales y técnicos argentinos y chinos a la Provincia de Río Negro, se han organizado manifestaciones contrarias a la potencial instalación de una central nucleoeléctrica en la provincia. De acuerdo a la información disponible, hay un sector minoritario que tiene una posición a favor, otro sector […]


Días atrás, y a partir de la visita de profesionales y técnicos argentinos y chinos a la Provincia de Río Negro, se han organizado manifestaciones contrarias a la potencial instalación de una central nucleoeléctrica en la provincia. De acuerdo a la información disponible, hay un sector minoritario que tiene una posición a favor, otro sector minoritario en contra y una gran mayoría no sabe qué opinar.

Este último grupo tiene muchas expectativas de que la billonaria inversión involucrada fomente el desarrollo de su provincia, pero también tiene dudas y temores de que la central implique riesgos para sus ciudadanos o el ambiente. Analicemos los argumentos que se han esgrimido sobre el particular.

“La energía nuclear retrocede en el mundo”. Falso. Hay en el mundo 61 reactores en construcción en China, Rusia, Finlandia, el Reino Unido y Brasil. Y crecerá un 14% en los próximos años.

“Argentina va a ser dependiente de la energía nuclear”. Falso. Luego de que entren en operación las dos centrales nucleares proyectadas, su energía representará el 11% de la generación eléctrica total, menos que el promedio mundial. Y para ese momento, más del 20% provendrá de fuentes renovables.

“¿Por qué construir centrales nucleares teniendo viento y sol?”. Argentina necesita de las fuentes renovables (que son fuentes limpias, pero interrumpibles) y de otras fuentes, como la nuclear (que es fuente limpia y no interrumpible). Las diversas fuentes de generación no compiten entre sí. Se complementan, de manera de aprovechar lo mejor de cada una de ellas en una matriz confiable y diversificada.

“Es contaminante y peligrosa”. Falso. La energía nuclear es limpia, ya que no emite gases de efecto invernadero. Además, permite reemplazar combustibles que emiten CO2. Por otra parte, la gestión de esta energía es segura porque está controlada por protocolos, profesionales, 70 años de cultura de la seguridad y una Autoridad Regulatoria independiente y profesional que es modelo en el mundo.

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“Genera residuos peligrosos”. La actividad nuclear consume menos combustible que una fuente fósil. Una pastilla de combustible nuclear, del tamaño de un dedal, genera más energía que media tonelada de carbón. Por lo que genera muy pocos residuos en comparación.

“¿Pero eso no genera daño a la gente?”. Si se los dejara tirados a la vera de la ruta, sí. Pero no es lo que se hace. Se los guarda en depósitos blindados, cumpliendo estrictos protocolos dictados por autoridad técnica independiente. La consecuencia: ningún incidente en 70 años en el mundo.

“Va a aumentar la temperatura del mar”. Falso. El agua que una central nuclear usa para refrigerar, regresa al mar en condiciones térmicas similares a las que ingresó. Puede comprobarse viendo lo que ocurre en el lago de Embalse (Córdoba) o en el río Paraná (Buenos Aires) donde ya hay centrales nucleares en operación.

Dicho todo esto, alguien legítimamente podría decir “está bien, es limpia, no contamina, pero, ¿es necesaria?” Lo es, porque es una fuente no interrumpible y de alto nivel de disponibilidad, que tanto necesita nuestro país. Y porque lo hace sin emitir gases contaminantes, con una eficiencia de entre 80% y 90%, de las más altas del sistema.

Pero también, por los grandes beneficios que trae a la región donde se instala. La central nuclear que se considera instalar en Río Negro será financiada por un crédito externo que comenzará a pagarse 8 años después de iniciada la construcción. No la pagará el contribuyente sino la empresa operadora, con lo que facture por la venta de energía. Y el impacto más importante se mide en el desarrollo que una inversión de este tipo trae. Haremos todo lo que esté a nuestro alcance, de ahora en más, para que la ciudadanía disponga de información precisa sobre lo que una inversión como la proyectada significa.

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Una central nuclear emplea en el pico de su construcción unas 4.000 personas, y luego -de manera permanente- generará empleo directo a 800, muy bien capacitadas y remuneradas. Si sumamos los servicios indirectos, más de 1.500 familias podrán desarrollarse en la zona a partir de los empleos genuinos incorporados por esta actividad. Y con el tiempo, se creará también un círculo virtuoso para que otras actividades se instalen en la zona.

A 30 kilómetros de Sierra Grande está Playas Doradas. Un lugar que atrae por su belleza y por la inmensidad de sus playas. ¿Afectará negativamente la central su turismo y desarrollo? No. Una central nuclear es visitada por profesionales y técnicos de otras regiones del país o empleados de la empresa que ejecutan tareas de mantenimiento. Playas Doradas, sin dudas, será una opción de hospedaje que impulsará inversiones para mejorar la capacidad hotelera, lo que atraerá nuevos turistas. Es importante que se den debates basados en información y se tenga en cuenta el impacto real de este proyecto para la provincia de Río Negro.

La decisión de instalar una central nuclear en Río Negro obedece a que la provincia ofrece muy buenas condiciones, pero también a que su población merece mayor desarrollo económico, que permita a los jóvenes estudiar para forjarse un futuro en el lugar donde nacieron. La energía nuclear genera temores lógicos. Sin embargo, la realidad es otra, y más en nuestro país, que tiene un sector nuclear sofisticado y desarrollado, que genera empleo de calidad, y valor agregado. Parte de eso ya está radicado en Río Negro con INVAP, el Centro Atómico Bariloche y el Instituto Balseiro. Por ello, es importante que, antes de decir “no a la planta nuclear” pensemos que lo que tenemos por delante es un proyecto sustentable, seguro, que impactará muy fuerte en la economía y que sobre todo transformará para siempre -y para bien- una región entera. Nos hemos comprometido a eliminar la pobreza de nuestro país y sólo podremos hacerlo con más desarrollo.

5 Comentarios

  1. roque pedace

    Seria muy conveniente tener el documento completo de la subsecretaria de Energia Nuclear asi como el de INVAP aqui citado antes de opinar. Entre otras muchas preguntas surge la de la capacidad de adecuar la generacion de las centrales nucleares al seguimiento de la generacion y demanda variables que tendra la matriz electrica futura.Si no fuera capaz de hacerlo seria un impedimento ya que disminuiria la flexibilidad del sistema y si lo fuera tendria un factor de planta menor al 80 o 90 % que se menciona y que al parecer es el que se ha calculado para las centrales acordadas con los proveedores extranjeros.

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  2. Juan Pablo

    Siguiendo el espíritu de diálogo propuesto por el autor, cuando se mencionan los 70 años de cultura de seguridad y de ausencia de incidentes, tácitamente se está excluyendo al caso de Fukushima que es el accidente mas reciente y quizás el mayor de la historia. Sería ideal aclarar por qué, e indicar las diferencias que salvarían a otra planta en situaciones de accidente similares de generar tanto descontrol y daños. Saludos

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  3. Jorge

    Estimados, los accidentes suceden. Hubo muchos y los seguirá habiendo por fallas o por errores humanos.
    No podemos olvidar Three Mile Island en 1979, ó mucho mayor Chernóbyl en 1986.
    ¿Fukushima en 2011 fué mayor, igual o menor que Chernóbyl?
    No es relevante, todos son potencialmente terribles, algunos lo son realmente.
    Un accidente nuclear que nos da un orientación actual de sus costos materiales: Sellafield (Windscale) en 1957, que si bien no eran reactores de generación, pone en evidencia las sumas siderales necesarias para desmontar y «limpiar» una planta siniestrada, ya que actualmente se habla en forma oficial de 105 mil millones de dólares y puede ser superior. ¿Cuánto costará Fukushima?
    Si hablamos de un costo de la instalación nuclear que puede superar los u$d 7 millones el MW actualmente, cuánto más estimaremos añadir para su posterior desmonte y limpieza?
    ¿Alguien tiene el dato de vidas o de malformaciones genéticas? Seguramente las aseguradoras.
    Son preguntas para hacerse.

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  4. Otro Juan Pablo

    Lo que los defensores de la energía nuclear nunca mencionan en su argumentación es 2 puntos clave:
    1) Los residuos radiactivos aludidos no son los de la operación de la central durante su vida útil, sino los del desmantelamiento una vez concluida. Y toda obra humana tiene una vida útil finita. Una central nuclear se deberá desmantelar cuando sea obsoleta. ¿Cuánto durará la central en cuestión y qué se piensa hacer con todos los materiales radiactivos una vez que se desmantele? ¿Cuánto costará desmantelarla, es decir, llevar el terreno al estado que estaba antes de la obra?
    2) El costo de la central (y de la energía que generará) es muy superior al costo actual de la energía renovable. No hay ninguna razón económica ni técnica para preferir la energía nuclear cara a la energía renovable barata. Lo de la intermitencia de las renovables (la palabra «interrumpible» se usa para otra cosa) es un asunto técnicamente resuelto con la tecnología actual de energías renovables: smart grids + storage + energía renovable, son soluciones más baratas y de energía en firme. Ya no se necesita el backup nuclear, que cuesta 3 a 4 veces más caro que la eólica + storage, y tarda 4 a 6 veces más en ser construida y puesta en marcha (6 años con mucha suerte y sin corrupción mediante, en Argentina, Atucha II lleva como 20 años… por la misma autoridad nuclear que está organizando este nuevo proyecto).
    La energía nuclear representa al machismo nuclear del Siglo XX. Al igual que en el caso del petróleo, a sus élites les cuesta amoldarse a un mundo nuevo, más sustentable y más saludable, que ya no los necesita. La energía solar y la eólica, y las otras renovables, son las energías del Siglo XXI.

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  5. Maximo

    Simplemente..no

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