El proyecto -liderado por Alberto Carlos Gauna, que acredita más de 45 años de experiencia de trabajo en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el equipo especializado en química nuclear- aportará una solución definitiva a uno de los mayores problemas ambientales generados por la gestión inadecuada de este tipo de residuos, creando además un importante número de puestos de trabajo.

La planta será emplazada en una superficie de 20 mil metros cuadrados, donde trabajarán 110 profesionales, entre técnicos, ingenieros y personal auxiliar. Evitará la contaminación del agua, del suelo y del aire.

Además, la planta convertirá los elementos procesados en materias primas que retornarán al mercado productivo. Entre otros elementos se recuperará zinc (insumo para galvanoplastia), manganeso (para fertilizante), ferromanganeso (para siderurgia), mercurio, vidrio, elementos no ferrosos y potasio.

El proyecto cuenta con el apoyo e intervención del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y la UTN Facultad Regional Avellaneda. La firma que lo lleva adelante tiene más de 74 años ininterrumpidos de experiencia en nuestro país en el tratamiento de efluentes, saneamiento y biorremediación.