A mediados del 2013 se produjo un cierre virtual del mercado europeo para el biodiesel argentino, cuando Bruselas decidió aplicar derechos antidumping al biocombustible para proteger su industria, convalidando una denuncia del European Biodiesel Board, entidad que representa a 62 empresas de 19 países comunitarios por la supuesta venta del combustible de esos países por debajo del costo.

En efecto, los aranceles para el biodiesel argentino pasaron subieron al 24,6 por ciento, dejando a la industria nacional fuera de competencia. En diálogo con energiaestrategica.com, Víctor Castro, Director Ejecutivo de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO), sostiene que la medida fue aplicada arbitrariamente a partir de un error de cálculo. Es por ello que en diciembre del 2013 se apeló ante la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Esta semana saldrá un dictamen preliminar a partir de las pruebas y alegatos que presentaron cada una de las partes”, explica Castro y enfatiza que existen grandes expectativas por un resultado favorable para la Argentina dada la irregularidad de la política comercial.

No obstante, el empresario entiende que habrá instancias posteriores de apelación de la Unión Europea (UE), por lo que recién para fin de año podría determinarse un fallo definitivo. Más aún, Castro considera que, de ganar la Argentina, se solicitarían plazos de adecuaciones para el ingreso del biocombustible nacional, por lo que los plazos se podrían extender hasta principios del próximo año.

El anhelo del mercado europeo

Dada la fuerte baja en el precio del barril de crudo de petróleo (rondando los 32 dólares) el gasoil es mucho más competitivo frente al biodiesel. Sin embargo, la UE cuenta con una política de corte obligatorio de 10 por ciento del biocombustible en el diésel, por lo que en ese mercado el consumo está garantizado.

Años atrás a la medida antidumping, Argentina era el mayor proveedor de la UE. En 2011 se llegó a exportar biodiesel por un monto de 1.847 millones de dólares, un 13 por ciento de los envíos de nuestro país al mercado europeo. Hoy no se trata más que de un viejo anhelo pero frente a este fallo preliminar las expectativas se abonan.