Descargar informe completo.

La adopción de fuentes de energía renovable en la Argentina está frente a un punto de inflexión.

Esto se debe a una serie de medidas que modificaron el marco regulatorio del sector a lo largo del año 2016. Dos fundamentales fueron el Decreto Reglamentario de la Ley N° 27.191 −Régimen de Fomento Nacional para el uso de Fuentes Renovables de Energía destinada a la Producción de Energía Eléctrica−, con el fin de alcanzar un 20% de fuentes renovables en la matriz energética nacional, y el lanzamiento de licitaciones a través del Plan RenovAr.

Este proceso se ha mostrado exitoso, considerando la gran cantidad de proyectos presentados y los precios competitivos que se alcanzaron en las rondas 1 y 1.5.

Estas y otras iniciativas han transformado positivamente las condiciones de algunos nichos del mercado energético, fundamentalmente en lo referido a plantas de gran escala con tecnología eólica y solar fotovoltaica, empleadas en la generación eléctrica.

Si bien para continuar incrementando la participación de las energías renovables en la matriz energética se deberán perfeccionar los instrumentos regulatorios a fin de que sean más potentes, eficientes e impulsores de la industria local, el cambio positivo del mercado y su red de actores es notable.

Será imprescindible, para continuar por este camino, garantizar la expansión de la capacidad de transmisión eléctrica. En paralelo, promocionar políticas de eficiencia en el uso de la energía que permitan reducir la demanda.

Sobre este proceso en curso, desde CADER nos sentimos protagonistas por colaborar y asesorar a los tomadores de decisiones. Prueba de ello fue la publicación del documento ‘Situación de la Matriz Eléctrica Argentina’, en el segundo semestre de 2015, en el que aportamos herramientas técnicas a los equipos de las principales fuerzas políticas con representación parlamentaria, en ese momento en campaña electoral.

Lea también: «Metas del Gobierno: el lugar de las renovables en el mix tecnológico de la matriz hacia 2035»

Se procuraba demostrar que la adopción de las energías renovables no solo es posible sino conveniente, por diversos factores: ellas reducen la salida de divisas por compra de combustibles fósiles, generan más empleo e impuestos locales por unidad de energía generada, reducen las emisiones de gases, diversifican y hacen más segura la matriz y, quizás el aspecto más importante, se presentan como una alternativa más económica que sus competidoras fósiles.

Frente a estas condiciones favorables, estamos convencidos de que el momento singular debe ser aprovechado en toda su dimensión, no solo para aumentar la potencia eléctrica renovable instalada de gran escala, sino para ayudar al desarrollo de la industria nacional y para crear marcos regulatorios que estimulen la adopción de energía distribuida. Esto permitiría generar energía directamente donde se produce la demanda, disminuyendo las pérdidas asociadas a transmisión y distribución y, en muchos casos, como en punta de línea, mejorar la calidad del servicio.

De esta forma, además de incentivar la adopción de sistemas residenciales, comerciales o industriales individuales, es posible también resolver, con distintas tecnologías, muchos de los problemas específicos que sufren actualmente las diversas economías regionales, como las dificultades de abastecimiento eléctrico en parques industriales, para el bombeo de agua y otros, que también afectan el desarrollo de emprendimientos agropecuarios y de redes urbanas y periurbanas.

Un párrafo aparte merece la consideración del desarrollo de energía renovable para aplicaciones térmicas, cogeneración en todos los sectores (residenciales, comerciales, industriales) y transporte terrestre. En este sentido, consideramos que los nuevos marcos regulatorios que se desarrollen no deben ser exclusivamente eléctricos.

CADER ha crecido mucho en los últimos dos años, al punto de duplicar el número de miembros, y esto se debe tanto al crecimiento del mercado como al trabajo que viene desarrollando para impulsar el sector.

Queda muchísimo por hacer y tenemos desafíos importantes para 2017: colaborar con las autoridades en el perfeccionamiento de RenovAr; trabajar con los legisladores en el diseño final de las leyes de generación distribuida, del mercado entre privados y de energía solar térmica; participar activamente de la comisión que analiza las extensiones de las redes eléctricas necesarias para poder incorporar más centrales de energías renovables en el Mercado Eléctrico Mayorista y fortalecer la presencia institucional federal y el trabajo regional y provincial atendiendo problemáticas particulares, entre otros tantos temas.

Lea también: «Generación distribuida: CADER planteó reasignar recursos para renovables»

Tenemos la intención de generar hojas de ruta tecnológicas que integren la planificación de corto, mediano y largo plazo. Las actuales autoridades nacionales, y muchas de las provinciales, están convencidas de darle impulso a este sector, como lo prueba, además de las medidas mencionadas, que el Gobierno haya declarado el 2017 como “Año de las energías renovables”.

CADER colaborará para que esta transformación se haga de modo más eficiente, competitivo y rápido, desarrollando la mayor parte posible de la cadena de valor en el país.

Para ello, desde hace unos años, junto con otras prestigiosas instituciones públicas, privadas y ONGs, hemos fortalecido y formalizado una iniciativa de trabajo conjunto que es la Alianza para la Energía Renovable en Argentina (AERA). Por la misma razón, colaboramos en la Contribución Nacional de Cambio Climático en el sector energético.

Seguiremos trabajando durante 2017 junto a todos los actores del sector en la consecución de estos objetivos fundamentales, con la certeza de que redundarán directamente en la creación y fortalecimiento de la cadena de valor de la industria de las energías renovables.

*Por Marcelo Álvarez, presidente de CADER.