El miércoles pasado, el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, informó que se extenderán durante los próximos cuatro meses la medida impulsada por el kirchnerismo de no cobrar impuestos internos sobre el biodiesel.

La medida favorece directamente a las refinerías y contribuye a no encarecer los costos del gasoil en las estaciones de servicio. Indirectamente, significa un apoyo político al biocombustible a base de aceite de soja al no sindicarlo como el responsable de aumentos en los surtidores.

Desde la Cámara de Empresas Pymes Regionales Productora de Biocombustibles (CEPREB) encuentran positiva la actitud del nuevo gobierno. En diálogo con energiaestrategica.com, Francisco Jáuregui, Director Ejecutivo de la entidad, manifiesta: “Todo lo que sean medidas de exenciones impositivas beneficia al sector y por lo tanto beneficia a todo lo que allí se fomenta: economías regionales, puestos de trabajo, entre otras cosas”.

El empresario reconoce que se trata de una prórroga que mantiene las reglas de juego que se venían llevando en la administración anterior, pero que lo que actualmente “preocupa” a la actividad es “que se establezcan nuevos precios que contemplen los efectos devaluatorios del dólar, el aumento exponencial de los costos dolarizados”. “Ahí está la clave para reactivar el sector”, señala.

Hoy, cerca del 90 por ciento de las plantas de biodiesel no están produciendo porque alrededor de un 95 por ciento de sus costos están atados al dólar y mantienen un precio de 7.020,25 pesos por tonelada fijado en el mes de noviembre. Es por ello que plantean una suba en los precios del 47 por ciento.

Para llegar a un arreglo, la CEPREB está manteniendo reuniones con Pablo Popik, titular de la Subsecretaría de Comercialización y Refinación del Ministerio de Energía y Minería de la Nación.