A comienzo de semana, Cámara Argentina de Biocombustibles manifestó en un parte de prensa que el 2016 finalizará con un nuevo record de producción: 2.700 millones de toneladas.

De esta manera, queda superada la temporada 2014, marca donde se produjeron 2.584.290 toneladas, según cifras oficiales del Ministerio de Energía y Minería.

En diálogo con energiaestrategica.com, Víctor Castro, Director Ejecutivo de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO), cuenta que del total producido durante este año 1.100 millones de toneladas fueron destinadas al mercado interno (principalmente al corte con gasoil) y 1.600 enviadas al exterior, principalmente Estados Unidos (90 por ciento) y Perú (9 por ciento).

No obstante, una nueva coyuntura internacional genera incertidumbres de cara al próximo año en los despachos del biocombustible.

Por un lado, la victoria de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos y su supuesto proteccionismo a las importaciones generan dudas sobre el principal nicho de mercado. Sin embargo, para Castro es apresurado realizar conjeturas hasta tanto el mandatario electo no aplique políticas concretas.

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Por otro lado, un problema más palpable: el posible cierre del mercado peruano. Aduciendo dumping, Perú fijó medidas contra el biodiesel argentino. En estos momentos CARBIO está haciendo gestiones para que se revea la medida y se instrumente una nueva apertura.

A esto se le agrega una tercera arista a tener en cuenta: la definición del Parlamento Europeo en limitar a un 7 por ciento, para el 2017, la utilización de biocombustibles que provengan de productos alimenticios, sobre el total de corte obligatorio fijado en un 8,6 por ciento.

A estos escenarios se le suma la capacidad ociosa de la industria del biodiesel argentino. Según el Director Ejecutivo de la CARBIO, el sector puede producir 4,5 millones de toneladas del biocombustible, volumen superior al record de 2,7 millones de toneladas elaboradas este año.

Es por ello que los industriales proponen al Gobierno la profundización de medidas que permitan un mayor consumo en el mercado interno como duplicar aumentos de corte en vehículos de gran porte destinados al agro y al transporte.

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Según un estudio de la CARBIO, los motores de estos rodados podrían tolerar hasta un 20 por ciento en la mezcla de gasoil con naftas. Hoy el corte por ley es del 10 por ciento.

Otra de las medidas es aumentar la cantidad de biodiesel en las centrales térmicas para la generación de energía eléctrica. En invierno se suele importar gasoil para destinar el gas natural al consumo doméstico. La idea de los productores es que el Gobierno reemplace parte de ese gasoil por biodiesel.

En junio del 2016 se llevaron a cabo pruebas con 250 toneladas de biodiesel en una Central Termoeléctrica de Ciclo Combinado de Dock Sud. Se espera que durante el primer cuatrimestre del año se realicen nuevos ensayos con otras tecnologías de biocombustible con el fin de aumentar el nivel de provisiones para la generación de energía eléctrica.