Las empresas que elaboran bioetanol a base de maíz siguen sufriendo los coletazos de la Resolución 44, aquella que elevó la mezcla obligatoria con naftas en forma progresiva al 10 por ciento, pero efectuó una merma de su cotización a un ritmo del 5 por ciento mensual .

A mediados de enero, como era de esperar, los productores se madrugaron con otra rebaja del 5 por ciento en el precio que pagan las petroleras. “Estamos en el borde”, graficó la situación un directivo de una de las empresas de mayor peso en el sector, que prefirió no ser citado en la nota.

El lunes se definirá la fecha y lugar de la próxima audiencia, en principio, estipulada para miércoles o jueves de la semana que viene. Esperan que Mariana Matranga, la Secretaria de Energía, forme parte del encuentro.

Vamos a plantear que el bioetanol de maíz no puede caer más; estamos a 90 centavos de diferencia del bieotanol de caña de azúcar”, graficó el ejecutivo, alarmado por la magra recompensa. “Ya estamos en el piso”, reforzó.

Aunque no lo dicen, las compañías sienten que el Gobierno los traicionó prometiendo mejores recompensas de las que están recibiendo. ¿Hubieran realizado las inversiones si conocían la fórmula que rige actualmente? Es una incógnita, que sólo quiénes siguen los números finos pueden contestar. Es cierto que las deudas deben abonarse, a pesar del cambio de las reglas del juego.

Septiembre fue el último mes en que la industria del bioetanol produjo bajo los términos de la resolución 1294/2008, con un precio fijado por el Gobierno nacional de 9,54 pesos por litro.

Ya a partir de octubre, la industria comenzó a producir bajo fòrmula de precios prevista por la resolución 44/2014 de la Secretaría de Energía que prevé una rebaja en el precio del derivado.

La industria sucro-alcoholera genera alrededor de 50.000 puestos de trabajo de forma directa e indirecta y dispone de 7 mil productores cañeros para la fabricación de bioetanol de caña.