De acuerdo a lo que pudo saber Energía Estratégica, la intención del Gobierno nacional es anunciar antes de fin de año un nuevo plan de bioetanol que incorpore la figura de vehículos con motores Flex-Fuel, rodados capaces de funcionar con hasta un 100 por ciento de bioetanol.

Para ello, las plantas de biocombustible deberían ampliarse y hasta tendrían que ingresar nuevos jugadores al mercado, dado que actualmente la operatividad del sector está en el orden del 90 por ciento. Además, las estaciones deberían agregar un surtidor más, que provea sólo alcohol hidratado, y las automotrices tendrán que ofrecer estos rodados al público.

Aplicar esta medida podría demorar entre 2 y 4 años. Pero para comenzar a invertir, “se tienen que dar a conocer las reglas de juego”, señala en diálogo con Energía Estratégica Patrick Adam, Director Ejecutivo de la Cámara Empresaria de Bioetanol de Maíz (Biomaiz).

El dirigente destaca que la industria del bioetanol está dispuesta a invertir por lo menos 400 millones de dólares y que las propias plantas que están en funcionamiento, de querer ampliarse, deberían destinar unos 250 millones de dólares.

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Pero para ello “tiene que ser muy razonable el plan para que las empresas comiencen a invertir”, dice Adam.

El empresario explica que deberán darse a conocer cómo se van a fijar los precios del biocomburente, cómo se instrumentará la distribución, cuáles serán las exigencias del control de calidad y recién allí podrán establecer márgenes de ganancias que permitan analizar la viabilidad del negocio.

Extraoficialmente el Ministerio de Agroindustria se comprometió a lanzar el anuncio durante este mes de noviembre, pero algunos contratiempos podrían postergarlo a diciembre.

Desde la industria del bioetanol confían que se hará antes de que termine la temporada.