En una medida que no corresponde con el momento actual de la actividad, el Gobierno Nacional llevó las retenciones del biodiesel de 7.25 por ciento en enero a 8.89 por ciento en febrero. Las plantas no están operando y presentan malas perspectivas de cara a 2015.

Este panorama desalentador surgió como consecuencia de la abrupta disminución del barril de petróleo en las plazas internacionales, que indirectamente generó que el biocombustible pierda competitividad frente al gasoil. Ya en los primeros meses del año comenzó la sangría de ventas a la gran mayoría de los países que en 2014 compraban por precio.

En este contexto, Luis Zubizarreta, presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO) recomienda a las autoridades modificar la normativa vigente, de manera que las compañías tengan la posibilidad de “congelar el régimen arancelario”.

Estamos pidiendo un esquema, permisos de embarques con plazos más extensos, de modo tal que podamos armar un programa organizado y así ir colocando la producción en ventas diferidas”, explicó Zubizarreta en contacto con Energía Estratégica.

Ahora que las condiciones del mercado externo no colaboran, la previsibilidad en las reglas de juego aparece como una necesidad impostergable. Es la única alternativa que podría estimular contratos a futuro. “Con un mayor grado  de certeza tendríamos más posibilidades de colocar la producción a un plazo mayor”, sostiene el máximo referente del biodiesel en Argentina.

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