Desde el Ministerio de Planificación Federal se decidió que en el mes de mayo de este año las alícuotas que gravan la colocación de biodiesel en el exterior bajaran para que el sector pudiera ganar competitividad en el mercado internacional, luego de que la Unión Europea acusara al país de hacer dumping y cerrara las puertas a los productos nacionales.

Más allá de esta complicación para las empresas, que asegura que han ocasionado un grave perjuicio para las empresas, Víctor Castro, Director Ejecutivo de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO) analiza que el sector vinculado al biodiesel ha tenido un buen año.

El dirigente explicó que Argentina ha logrado encontrar nuevos nichos, incluso en países que no tienen metas de corte obligatorio, pero agregó que estos nuevos destinos “son mercados ocasionales”, que varían “de acuerdo a cómo están los precios internacionales del gasoil”. “Los precios del petróleo ahora están comprometidos y es ahí donde el diésel verde es consumido por otros países”, se refirió a lo coyuntural del caso.

Sobre el litigio internacional para que el país pueda volver a meter biocombustibles en el más codiciado mercado, dijo: “Argentina está apelando en la Organización Mundial de Comercio, y en la Corte de la Unión Europea los privados están haciendo lo propio”.

Los especialistas del tema dicen que Argentina “tiene las de ganar”, que el fallo a favor es inminente, pero que “hay que cumplir con los pasos” legales, procesos que podrían demorarse entre 2 y 3 años.

Los de la Unión Europea saben que el cierre no tiene sustento, que las exportaciones argentinas deben volver a ingresar a Europa, pero mientras tanto tienen 3 años bloqueada a la Argentina”, se lamentó el titular.

Con respecto al aumento sostenido de la alícuota de los derechos de exportación, Castro planteó: “La fueron, todos los meses, subiendo uno o dos puntos, las empresas estaban nuevamente exportando. Con los derechos de exportaciones en suba se ha bajado las exportaciones”, analizó.

“Se está pidiendo que se pueda contemplar esta situación cuando se determinen las próximas alícuotas, para que se pueda trabajar de un modo que se pueda competir y que también se contemple de alguna manera algún mecanismo que permita cerrar la ecuación económica de la importación por más tiempo, sabiendo, cuando uno va a embarcar, qué ‘derecho’ va a pagar para que le permita cerrar contratos a más largo plazo” con el exterior, concluyó.