Desde la empresa argentina ESIGAS aseguran que la transformación de vehículos diésel a GNC, reduce la huella de carbono en más de un 22 por ciento. En complemento a la disminución de gases de efecto invernadero, dicho combustible implica una emisión mucho menor de componentes contaminantes, entre ellos, el particulado, oxígeno de nitrógeno, dióxido y monóxido de carbono; y fundamentalmente el azufre, que se ve disminuido en un 98 por ciento, aproximadamente.

Al respecto, su titular, Víctor Derlich explicó en diálogo con Energía Estratégica: “Esta cantidad de componentes contaminantes dañan profundamente la salud humana, pero con este sistema son anulados en diferentes niveles, de acuerdo a sus características particulares. Por otra parte, también conlleva una ventaja económica, porque el GNC tiene un costo inferior al del gasoil, en un 50 por ciento”.

Bajo la misión de proveer una mejor calidad de vida a sus clientes a través de la instalación de sistemas de combustibles alternativos, la empresa aporta tecnología de vanguardia en la instalación de este tipo de sistemas. En este sentido, rebaja los costos de consumo en vehículos, maquinarias y motores para aplicaciones especiales.

Con el ideal de implementar el cambio en ómnibus y camiones recolectores de residuos (realizando un aporte a la lucha contra la contaminación urbana), así como en camiones de larga distancia, de alto empleo de combustible, se han modificado hasta el momento, unos 20 vehículos de carga. Sin embargo, es sólo un primer paso.

“Estamos lanzando una flota propia. Tenemos una cantidad de camiones que funcionan a GNC y sirven a modo de prueba piloto, para demostrarle a los posibles usuarios, los beneficios y ventajas de la utilización de este combustible. Este transporte pesado realiza recorridos desde Mendoza hasta Buenos Aires: en el viaje de ida se transportan vinos y productos alimenticios; al regreso, carga general de supermercados”, comentó Derlich.

Los costos actuales del procedimiento van a depender de la cantidad de cilindros (tubos de gas), requeridos en cada caso. En la actualidad, el valor cotiza en dólares y varía entre los 20 y los 50 mil, aproximadamente. En este escenario, la conciencia sigue siendo el pilar fundamental que marcará el proceso de cambios. Porque para avanzar en materia energética, se necesita conocer.

“Técnicamente la experiencia está madura, pero es necesaria una concientización por parte de la sociedad, con relación a cuestiones ecológicas. La mentalidad de resistencia al cambio es muy grande. Los autos comenzaron a funcionar a GNC en el año ’84 y recién ahora se puede admitir cierta madurez en torno al tema. Con el diesel es mucho más difícil, porque las personas que lo utilizan tienen una estructura mental mucho más rígida”, dijo el empresario a Energía Estratégica.  

El tiempo determinará entonces, el camino a recorrer. El objetivo: Lograr un nivel de conciencia similar al propio de Estados Unidos, Europa y Japón, donde  muchos  de los camiones… funcionan a gas.