El Borbollón es uno de los rellenos sanitarios más importantes de la Provincia de Mendoza. Allí van a parar los residuos de casi el 80 por ciento del área metropolitana del partido de Las Heras.

A mediados del año pasado, se encaminaba un proyecto que apuntaba a tratar parte de los desechos depositados en el predio. Esta medida buscaba no sólo evitar que la basura desprenda gases de efecto invernadero, sino también generar energía eléctrica para abastecer al Parque Industrial de Las Heras, en el cual se encuentran radicadas casi 150 empresas que emplean a más de 1.500 trabajadores.

En 2015, el kirchnerismo aprobó un subsidio de 11.969.565 de pesos, apalancado por el Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC).

Según cálculos del Consorcio Asociativo Público/Privado gestionador del proyecto, conformado por EMESA, la Municipalidad de Las Heras, la empresa Tecnologías y Servicios Ambientales (TySA) y la Universidad Nacional de Cuyo, la obra total costaría 14.961.957 pesos, ponderando un precio por dólar de 9,5 pesos. Los 3 millones faltantes serían aportados por las entidades comprometidas.

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No obstante, tras el cambio de gestión, el desembolso del dinero se postergó y la fuerte devaluación (hoy a 15,63 pesos por dólar) hizo peligrar la continuidad del proyecto. Es que los costos calculados para su desarrollo de repente aumentaron aproximadamente un 20 por ciento más y los contratos con los proveedores de la tecnología corrían riesgo de caerse.

Finalmente, el gobierno de Macri terminó girando el fondo prometido y las empresas que conforman el proyecto se comprometieron en poner el dinero restante.

Según calcula Juan Carlos Luna, experto en la temática, Gerente General de TySA y Coordinador Ejecutivo del proyecto, entre fines de marzo y principios de abril el proyecto ya estaría operativo. Se trata de un biocompresor proveniente de Italia y 2 turbinas con tecnología de punta de 65 KW, importadas desde Estados Unidos, que representan una potencia instalada de 130 KW.

“Parte de los equipos ya están llegando a Mendoza y la tecnología restante estarán llegando entre los meses de enero y febrero”, cuenta Luna a energiaestrategica.com. Y remata: “Con viento a favor, a fines de marzo tendríamos las turbinas en funcionamiento entregando energía eléctrica”.

Este sistema permitirá generar biogás mediante el tratamiento de parte de la Fracción Orgánica de Residuos Sólidos Urbanos (FORSU) depositados en El Borbollón, combinándolos con efluentes cloacales, lo que permitirá producir mayor cantidad de bioenergía.