A principios del 2015, el actual presidente comunal de Villa Guillermina, Roque Chávez, viajó a China con el objetivo de conseguir financiamiento para un emprendimiento de biomasa forestal de 15 MW a montarse sobre 16 hectáreas de la localidad santafecina.

La gestión había sido exitosa. La empresa del gigante asiático Runh Power estaba dispuesta a brindar créditos por cerca de 50 millones de dólares para que comience el desarrollo de la obra.

En tanto, autoridades locales estaban gestionando un contrato de Compra de Energía (PPA, por sus siglas en inglés) con la ex Secretaría de Energía kirchnerista, a través de la Resolución 108.

Según cálculos del propio Chavez, dada la viabilidad técnica y económica del proyecto, la central de biomasa forestal iba a estar en funcionamiento durante el primer trimestre de este año.

No obstante, tras la victoria de Mauricio Macri, cambiaron las reglas de juego. La Resolución 108 fue derogada y en su lugar se lanzó un sistema de licitaciones que estuvo enfocada a proyectos solares y eólicos, dejando afuera a numerosos proyectos de bioenergía, dada las condiciones que exigía el Pliego de Bases y Condiciones.

Los resultados hablan por sí mismo: la potencia eólica ofertada (en MW) que se presentó en la Ronda 1 del Programa RenovAr fue 6 veces mayor a lo licitado (600 MW) y la solar supero en 9 veces los 300 MW subastados, mientras que en biogás y biomasa no se llegó a cubrir el pequeño cupo ofertado de 80 MW. En el rubro mini-hidro sucedió lo mismo que con bioenergías: 11,4 MW ofertados sobre 20 licitados.

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Con el objetivo de revertir esta situación, el Gobierno nacional estableció mesas de trabajo específicas: una de Biogás y otra de Dendroenergía (biomasa sólida), que comenzarán a trabajar este año para avanzar en el desarrollo del sector, iniciativa esperanza al proyecto de Villa Guillermina.

En diálogo con energiaestrategica.com, técnicos abocados al emprendimiento de la comuna de Santa Fe y especialistas en el área de las bioenergías opinan que un mecanismo viable podría ser el de la apertura de una ventanilla permanente de proyectos, que en la medida que vayan madurando se puedan ir presentando al Ministerio de Energía.

Otra opción podría tener que ver con licitaciones específicas acorde al sector, no obstante este mecanismo debiera discriminar distintos sectores: uno para biomasa húmeda, otro para biomasa seca y otro para proyectos vinculados al tratamiento de residuos de rellenos sanitarios, señalan los especialistas.

Asimismo destacan que tanto el proyecto de Villa Guillermina, como otros vinculados al nicho, cuentan con otro valor que escapa a lo meramente energético: la creación de puestos de empleo.

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Tras el cierre del aserradero La Forestal, la comuna santafecina pasó de tener 20 mil habitantes a sólo 2.800. La actividad maderera cayó y con esta el destino del pueblo. Según manifiestan autoridades del Villa Guillermina, lo que esta iniciativa busca es reconstruir la localidad.

De comenzar a construirse la central de biomasa, se generarían unas 200 fuentes de empleo directo, más los puestos de trabajo que puedan llegar a generarse de manera indirecta.

Vale destacar que originariamente la idea del proyecto apuntaba a una potencia de 25 MW, pero a fin de respetar las condiciones técnicas de la red eléctrica se resolvió acotarlo a 15 MW.