En octubre 2019 entró en operación comercial la Central Solar San Gregorio en Santa Fe, que abastece de energía renovable a un moderno tambo estabulado de la firma Adecoagro.

El proyecto fue desarrollado por Flex Energy, compañía vinculada a SAESA. Se trata de una obra que alberga 1.296 paneles solares distribuidos en una superficie de casi 8.000 metros cuadrados cuenta a una potencia de 440 kWp. F

Pocos meses más tarde, Flex avanzó con la construcción de una segunda central solar distribuida, esta vez en el norte salteño, en Apolinario Saravia, para suministrar energía a la firma La Moraleja, una de las principales empresas exportadoras de productos de limón de Argentina.

“Es pronto para decir si se trata de un nuevo paradigma que se extenderá. Pero por lo pronto, se advierte que, a diferencia de otros proyectos que hoy están frenados, las centrales de energía distribuida continúan avanzando a paso firme”, comenta Juan Bosch, presidente de SAESA y Flex Energy.

En una entrevista para Energía Estratégica, Bosch brinda detalles sobre cómo funciona este modelo, que genera ahorros económicos en el precio de la energía que pagan las empresas.

¿Con qué dinámica comercial funcionan estos proyectos?

SAESA se dedica a la comercialización de gas natural y energía renovable desde hace muchos años. Para desarrollar estos proyectos de energía distribuida, creamos una nueva empresa, llamada Flex Energy, que tiene los recursos y fortalezas necesarias para esta tarea.

Flex dedica buena parte de sus esfuerzos a entender la situación energética del cliente y diseñar un producto de autogeneración renovable adecuado para cada caso.

Para ello, analizamos las curvas de consumo, la evolución de los costos eléctricos y su composición, la estacionalidad, el recurso solar, la disponibilidad de terreno apto, los puntos de conexión y los costos de cada posible escenario, así como la fortaleza crediticia del cliente.

Fruto de ese análisis es una propuesta de autogeneración especialmente diseñada para el cliente, que le permita mejorar no sólo su huella de carbono, sino además reducir sus costos y mejorar la calidad de su suministro energético.

¿Las empresas recibirán energía más barata de lo que la vienen comprando al Estado?

La propuesta de SAESA y Flex incluye habitualmente un esquema financiero que permite al cliente reducir sus costos y pagar la central solar con ahorros que obtienen de la energía que dejan de tomar de la red. Ello dependerá mucho de las curvas de consumo del cliente (cuanto más estable mejor), de la radiación solar en su establecimiento, de la disponibilidad de terrenos aptos y, también muy importante, de la tarifa que actualmente pagan por su energía.

Especialmente en el interior de Argentina, muchos establecimientos afrontan costos eléctricos muy relevantes, holgadamente por arriba de los US$ 100 MWh. Las últimas devaluaciones no cambiaron esa realidad, tampoco lo hizo la caída en el precio del petróleo ni la caída en el precio del gas natural. Muchas industrias y comercios de Argentina siguen afrontando costos elevadísimos de energía.

Para esos establecimientos, contar con una central de autogeneración solar tanto bajo esquema BOOT (build, own, operate and transfer) como de leasing u otros similares, es una oportunidad cierta de lograr ahorro, competitividad y mejora en la calidad de la energía.

En otros casos, más cercanos al AMBA o GBA, con tarifas reguladas por el Estado Nacional y fuertemente subsidiadas, el ahorro puede ser menor, pero se mantienen siempre el beneficio en la mejora del suministro eléctrico y la reducción de la huella de carbono.

¿Se trata de un esquema por fuera tanto del MATER como del paraguas de la Ley 27.424 de Generación Distribuida?

Los dos proyectos ya concretados (uno en construcción, el otro en operación comercial) están desarrollados y ejecutados fuera de ambos regímenes.

Los beneficios previstos en ellos no alcanzaban a compensar ni los mayores costos que impone seguir esa regulación, ni los tiempos muy largos del engorroso trámite para obtener tales beneficios.

Y de hecho, buena parte de los beneficios se terminan liquidando mal y tarde, con lo cual su impacto finalmente no es tan perceptible. Por ello estos proyectos se encararon y ejecutaron como proyectos 100% privados, detrás del medidor, sin prever inyección a la red.

Nada obsta a que en otros casos en estudio, pueda analizar la posibilidad de vuelco de excedentes bajo alguno de los nuevos proyectos en estudio. Ello probablemente deberá condicionarse a que la Secretaría de Energía en esta nueva gestión defina sus planes y marco de acción, ya que no queda claro cuáles programas se continuarán y cuáles no.

¿Cuántos proyectos han diseñado bajo este esquema? 

Los primeros proyectos costaron mucho trabajo, aprendizaje y convencimiento con el cliente. Para el primer caso se trabajó más de 18 meses en alcanzar el acuerdo, luego la Central se construyó en pocas semanas. El segundo acuerdo se logró en menos de 4 meses y la central comienza su construcción en abril 2020.

Tenemos ya desarrollados otros proyectos, y esperamos alcanzar los 5 MWp instalados en los próximos años.

La energía distribuida es una forma de generar energía competitiva, resiliente y moderna, que cada vez logrará mayor aceptación en la comunidad de consumidores de energía.

¿Qué características tienen estos proyectos y cuál es el perfil de las empresas que se interesan?

Los proyectos son centrales de autogeneración solar (podría ser eólico, pero ese análisis no está tan desarrollado hoy en Argentina), que se instalan dentro del predio del Cliente, puede ser en el piso o en techos.

Las potencias que estamos viendo rondan entre 0,5 y 1,5 MWp, diseñados para autogeneración, inicialmente sin inyección a la red. Son proyectos de escala muy manejable y simple, y se construyen de modo muy rápido. Una de las grandes ventajas del solar es que se instala muy rápido y es modular. El cliente con la central ya funcionando ya nos ha solicitado avanzar en una ampliación, para cubrir un mayor porcentaje de su demanda con energía limpia y profundizar sus ahorros.

Las empresas interesadas son en general industrias o grandes comercios, de los rubros agroindustriales, logística, retail, centros de distribución con cadenas de frío, supermercados. En general grandes usuarios comerciales e industriales, ubicados en zonas de tarifas elevadas, que buscan eficientizar sus costos y mejorar su huella de carbono.

¿Hay más consultas por este sistema?

Los interesados son muchos. A medida que se toma conocimientos, gracias al liderazgo de algunos más innovadores, de las posibilidades y beneficios de contar con una central de autogeneración dentro del propio establecimiento, más grandes consumidores de energía se interesan por esta posibilidad. No contamos con un relevamiento en detalle, pero a través de conversaciones con colegas dedicadas a la provisión e instalación de centrales solares, vemos que todas las semanas se suman nuevas instalaciones de auto generación.

Probablemente Argentina se sume al tren de los países más avanzados en la materia, donde contar con autogeneración solar es lo más normal y habitual. De hecho, en países vecinos como Chile, Uruguay vienen avanzando fuertemente en generación distribuida. Mención aparte vale para Brasil, que tal como informó este medio aquí, alcanzó un record impresionante de instalaciones solares distribuidas.

Cada central lleva un poco de trabajo preparatorio, para entender bien la necesidad y conveniencia del Cliente y hacer una propuesta realmente acorde a su situación. Hay clientes que quieren ir a un alto porcentaje de renovable, y el análisis nos permitía llegar solo a un 15% con autogeneración solar. La ventaja de SAESA es que al ser trader de energía renovable, podemos completarle el resto de la energía limpia requerida con contratos a través del MATER.