Bajo la luz del sol y del fuego de candelas; así viven al menos 18 millones de personas en Latinoamérica que no tienen acceso a la energía eléctrica. Urge trabajar sobre medidas concretas.   

En atención a aquello, en el marco de la IV Semana de la Energía 2019, se desarrolló el «Foro Latinoamericano: Energía Verde e Inclusiva», evento organizado entre la agencia de innovación para el cambio social Hivos y la Organización Latinoamericana de Energía (Olade).

El panel inaugural compartió cinco casos de la región en los que se está trabajando sobre iniciativas concretas de acceso a la electricidad para lograr mejoras en la calidad de vida y desarrollo productivo en zonas aisladas. Para compartir la experiencia, cada proyecto fue representado por una mujer involucrada en cada proceso. 

Estas voces testigo de vulneraciones a los derechos individuales y de la comunidad hicieron eco en el auditorio con historias que tocaron la sensibilidad de los asistentes, abordando temas de salud, empleo, educación e inclusión.

“Muchas familias siguen cocinando a cielo abierto y utilizan leña. Como efecto de la combustión, no solo las paredes están manchadas de negro también madres e hijos inhalan el humo día a día exponiéndose a padecer enfermedades”, advirtió la Srta. Yusuni García, experta en acceso a cocción eficiente de San Ignacio (Perú) que está llevando a cabo un proyecto de promoción y sensibilización de cocinas mejoradas en la Comunidad de Cajamarca.

En adición, la Sra. Santos Reyna Chiquin Chaman, del municipio Chicaman en Guatemala, reflexionó: “Hoy los partos se atienden con la luz de candelas o veladoras. Eso es arriesgado. La salud debe ser nuestra prioridad. La educación a los niños también debe ser atendida y hoy no cuenta con todos los recursos”.

Los impactos se replicarían sin importar el país. La experiencia de Sra. Magdalena Vega Figueroa en Costa Rica, precisamente en el pueblo costero Ostional, demuestra la misma privación: “Nuestra comunidad fue muy golpeada y sin suministro de electricidad uno se siente imposibilitado a realizar muchas actividades. Cuando tienes acceso a la energía eléctrica vives un cambio radical. Por eso, a raíz de la aparición de la cooperativa nosotros nos esforzamos para llevar la electrificación a otras aldeas”.

Muchas comunidades aún no tienen servicio eléctrico y además del acceso universal exigen legítimamente la libertad de decidir cómo quieren que sea este servicio que suministre electricidad para cubrir la demanda de distintas esferas sociales.

En el caso de la comunidad de Quiché, la Sra. Santos Reyna Chiquin Chaman expresó: “Seguimos en la lucha. Queremos gozar del fruto de nuestro esfuerzo. Tardamos casi siete años en conformarnos como asociación para poder llevar a cabo este proyecto. Tenemos fe en que vamos a lograr el acceso a la energía y que esta sea renovable y comunitaria”.

Un caso particular de una comunidad que tuvo electricidad pero se le privó el servicio también es testigo de los desafíos que aún se enfrentan en la región. Ahora, buscan adoptar energía limpia como respuesta a la demanda local. 

“Mi comunidad ha liderado una demanda al Estado para que el modelo energético cambie, exigiendo la nacionalización de la energía, pero esto nunca pasó. A modo de represión por estos pedidos sociales, en mayo de 2018, la empresa que prestaba el servicio nos dejó sin energía. A partir de allí, empezamos a utilizar otros modos para obtener energía. Lamentablemente empezamos a usar combustible. Digo ‘lamentablemente’ porque eso va en contra de los principios que hemos defendido por años”. 

“Como medida para salir de estos atropellos que incluyeron persecución, encarcelamiento y asesinatos, las comunidades empezamos a promover nuestros propios proyectos. Hoy estamos acompañando cuatro iniciativas, tres de ellas para energía hidroeléctrica y una para energía eólica en comunidades que también han sufrido atropellos de la empresa privada y también de entidades del Estado”, desarrolló la Srta. Nancy Mariela Velázquez Pérez, de San Pablo Tacana..

Otro caso también en Guatemala, pero en la comunidad Quiche ya se empezaron a ver avances de electrificación. Para dar testimonio de esto, la Sra. Petrona De Paz Chávez, comentó cómo vivió la transición de no contar con electricidad a tenerla.

“Antes pasábamos penas sin luz, dormíamos temprano aproximadamente a las 18:30. Hoy el pueblo tiene producción a partir de máquinas y podemos tener más ingresos a partir de nuestro trabajo. Hay bastante organización en nuestra comunidad. Ya sumamos tres aldeas que cuentan con luz electrica, se siente el apoyo y el crecimiento. Ahora, empezamos a trabajar en crear otro proyecto para que una aldea más cuente con luz eléctrica”. 

El interés y los esfuerzos de las comunidades existen. Las voceras de estos proyectos indicaron que para concretar muchas de estas iniciativas hace falta  financiamiento. 

“Estamos a mitad de camino, buscamos financiamiento. Si lo logramos seríamos la primera en el país y esperamos poder ser un modelo para las comunidades aisladas que han sufrido atropellos en la forma de prestación de servicio y que buscamos no solo el servicio sino un desarrollo integral”, concluyó la Srta. Nancy Mariela Velázquez Perez.