Tras el éxito de la Ronda 1 del Programa RenovAr, donde el Ministerio de Energía y Minería licita 1.000 MW correspondientes a un mix de energías renovables, y se recibieron ofertas por 6 veces más la potencia licitada, reflota el tema del hidrógeno como complemento de las energías renovables.

Justamente el día de hoy, de 9 a 17 horas, se desarrollará la Jornada “Hidrógeno como Vector Energético” en el Auditorio Santa Cecilia (Av. Alicia Moreau de Justo 1500, subsuelo) Universidad Católica Argentina (UCA).

Durante el evento (ver programa) se buscará impulsar y difundir las propiedades del hidrógeno como vector energético, como potencia y extensión de las aplicaciones de las Energías Renovables al permitir su almacenamiento, incluso a gran escala, como también un complemento con el gas natural.

Esperemos que esta jornada sirva para pavimentar un camino que llegue al interés del gobierno y la legislatura y se impulse nuevamente un proyecto que dispare el desarrollo del hidrógeno en la Argentina”, confía a energiaestrategica.com Juan Carlos Bolcich, presidente de la Asociación Argentina de Hidrógeno (AAH2) y miembro del directorio de la Asociación Internacional de la Energía del Hidrógeno en representación de Sudamérica.

El experto cuenta que están solicitando una reunión con funcionarios de la cartera de Energía para dialogar sobre proyectos vinculados al hidrógeno.

Consultado sobre la aplicación de la vieja Ley Nacional de Hidrógeno (N°26.123), que se aprobó el 31 de mayo del 2006 y aún sigue sin vigencia, Bolcich señala que en este marco de expansión de las energías renovables sería necesario “actualizar objetivos” de la norma.

El especialista manifiesta que deberían imprimirse nuevos estímulos, otros alcances en su implementación y buscar un complemento con la nueva Ley de Promoción de Energías Renovables N°27.191.

“El hidrógeno, proveniente del agua, en complemento con la energía solar, eólica o cualquier otra, se puede almacenar, transferir, cargar en vehículos (como cualquier gas), y cuando se utiliza tiene como desecho vapor de agua. Es la ecuación ecológica perfecta”, describe Bolcich y agrega: “Es la gran posibilidad de la generación distribuida. En el norte, por excelencia el sol, o en el sur, el viento, o en la pampa, la biomasa, todo son pasibles a utilizar hidrógeno”.

Asimismo, el experto sostiene que “el camino a utilizar hidrógeno es inevitable”, y recuerda que en China ya hay un tranvía funciona a hidrógeno y Alemania acaba de anunciar que en 2017 comenzará a tener el propio.

El 20 de septiembre pasado, en Berlín autoridades aseguraron que comenzarán a contar con un tren de pasajeros impulsado por pilas de hidrógeno, una innovación tecnológica que promete revolucionar el transporte ferroviario. El sistema, bautizado iLint, entrará en funcionamiento en diciembre de 2017 en el estado de Baja Sajonia, puede alcanzar una velocidad de 140 kilómetros por hora y tiene una autonomía de 800 kilómetros.

Sobre la Ley de Hidrógeno

La sancionada y nunca aplicada Ley Nacional de Hidrógeno establece un Plan Nacional de Hidrógeno que requiere de partidas presupuestarias por 42 millones de dólares para su puesta en marcha, según cálculos aproximativos estimados hace varios años, lo cual invita a pensar que actualmente los costos cayeron.

En lo estructural, el proyecto establece 24 programas, siete de ellos para el para corto plazo, donde se prevé la implementación del Centro Nacional del Hidrógeno para conformar un sistema de información centralizado para que el Estado nacional pueda cruzar y coordinar sus recursos a los fines de evitar un mismo esfuerzo de trabajo en distintas áreas, ya que este centro además tendría una interrelación directa con las universidades, los institutos tecnológicos, y el INTI.

Para el mediano plazo, fija ocho programas enfocados a la inyección de hidrógeno en las redes de gasoductos. Por último, establece siete propuestas de largo plazo, apuntadas al desarrollo de vehículos de transporte, colectivos, formación de recursos humanos, producción de hidrógeno a partir de la biomasa y dos transversales, uno de ellos es de cooperación internacional entre países limítrofes, y el otro es el estudio y desarrollo de los aspectos sociales, culturales, y ambientales del hidrógeno.

Para el criterio de Bolcich, la Ley establece objetivos que hay que atender pero es necesario un nuevo enfoque.