A la decisión de la Comisión Federal de Electricidad de no instalar proyectos de energías renovables hasta 2027 se suma que hay varios emprendimientos sustentables que se encuentran detenidos. 

Cabe destacar que en los últimos días del 2020 el Centro Nacional de Control de Energía le puso un freno a las energías limpias como medida preventiva por motivos de confiabilidad tras el apagón que afectó a más de diez millones de usuarios. 

Este tema fue tratado por Casiopea Ramírez, Consejera en ASOLMEX, durante el webinar “La nueva generación de paneles solares JA Solar y su impacto en el costo nivelado de energía”, moderado por Nanda Singh, periodista de Energía Estratégica. 

En uno de los gráficos, resultado de estudios en temas de penetración de energía solar en el sexenio pasado o anteriores, se detalló que, dentro de las centrales solares afectadas por el retraso de trámite, hay 5.226 MW de proyectos de gran escala esperando aprobación de permisos de generación, que superan 5.000 millones de dólares de inversión directa. 

Además existen otros 2.565 MW de proyectos de gran envergadura esperando el trámite de interconexión, que representan más de 2.400 millones de dólares de inversión en. 

CENACE es quien realiza las pruebas pre-operativas para que las nuevas centrales entren, mientras que la Comisión Reguladora de Energía (CRE) se encarga de la entrega de permisos.

“Desafortunadamente hoy en día no contamos con el apoyo, el interés ni línea de desarrollo por parte de nuestra política pública”, explica Casiopea Ramírez, Consejera en ASOLMEX, . 

“Con el sector que tenemos, el potencial y las inversiones que están dispuestas para continuar con el crecimiento de los proyectos, el perjuicio termina siendo para México y para los consumidores, dado que no tienen una alternativa para tener un suministro de energía eléctrica mucho más sostenible, sin emisiones y con un costo mucho más bajo”, explicó. 

Otro de los factores a tener en consideración es la reciente asunción presidencial de Joe Biden en Estados Unidos y la política energética que tome, que, cabe destacar, ya reafirmó el Acuerdo de París. 

Justamente el cambio de mandato en la presidencia estadounidense se ve con ojos de esperanza ya que “hay mucha expectativa sobre cuál será el impacto sobre México de las políticas que vaya a adoptar a nivel país”. 

“Siendo un aliado comercial tan importante para México, es natural preguntarse qué va a pasar. Si habrá un impacto positivo en el desarrollo de energías renovables, si será en el corto plazo, si generará disputas entre ambos gobiernos, entre otras preguntas”, comentó Ramírez. 

La estrategia que plantee Estados Unidos en cuanto al progreso de cadenas de valor y metas específicas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, sumado a la interacción de renovables, se considera “una oportunidad por la gran capacidad de máquina que tiene México”. 

Sin embargo, la especialista prefirió no ser tan optimista debido a que antepone el “seguimiento en los potenciales cambios o los nuevos documentos, como el de CFE, donde desafortunadamente no se está considerando ninguna inversión en renovables”.

Cómo así también el hecho de «mantenerse pendientes en la evolución de la política energética mexicana y cómo impactará en las relaciones internacionales, no sólo con Estados Unidos, sino a nivel mundial».