Hace alrededor de 3 años que la investigadora del CONICET, Vanina Cravero, está trabajando en un proyecto con la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario que apunta a obtener tanto bioetanol como biodiesel a partir de Cardo Silvestre.

Mediante subsidios de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y aportes del CONICET el proyecto se ha podido financiar. Hasta el momento los resultados arrojados por los estudios son promisorios pero ya se están preparando para iniciar próximamente una prueba piloto.

Para ampliar, Energía Estratégica se comunicó con la docente Micaela Mancini, quien a principio de año se sumó al proyecto de investigación.

Señala que lo que se quiere explorar es tanto la cantidad como la calidad del biocombustible que se puede fabricar en nuestro suelo a partir del Cardo Silvestre y, luego de los estudios, la posibilidad para insertar el producto dentro del mercado.

Sobre el proceso, Mancini cuenta: Podés producir bioetanol a partir del material endocelulósico –hojas de la planta- y, a través de sus semillas, las cuales poseen un alto contenido de aceite, se puede obtener biodiesel”. Al respecto agrega que la planta pertenece a la misma familia que el girasol, lo que le da esta capacidad para poder ser utilizada íntegramente en el proceso de biocombustibles.

Vale destacar que el Cynara cardunculus (nombre científico de la planta) es considerado como una ‘maleza’ por su facilidad de reproducción, crecimiento y resistencia climática, lo que hace aún más atractiva la propuesta.

Dice que el hecho de llevar este producto al mercado traerá 2 grandes ventajas. Una de ellas es que la producción de biocombustibles a partir del Cardo no compite con la alimentación, como lo hace el resto de los productos a manipular, como la soja y el girasol o el azúcar y el maíz.

La otra tiene que ver con postular a esta planta como un cultivo a cosechar en las zonas periurbanas, ya que allí es dificultoso emprender ciertos sembrados por el cuidado que requieren y por el tratamiento con herbicidas y plaguicidas que se necesitan, lo que resultaría sumamente peligroso el fumigado por tratarse de zonas cercanas a la población. Esta planta no necesita de grandes cuidados ni de suelos muy fértiles, suelta la joven entrevistada.

Según dice la bibliografía europea, porque acá y en la región no hay nada al respecto, la calidad –del biocombustible- es muy buena”, indica la joven investigadora. Europa hace desde principio de siglo que está experimentando con este tipo de resultados. Principalmente en Italia, Grecia y una parte de España.

Mancini sostiene que las condiciones climáticas del viejo continente “no son tan buenas como las de acá” y dice que es por eso esperan “tener mejores rindes.

Posibilidad de mercado

La joven investigadora además agrega que estuvieron manteniendo diálogos con autoridades del Brasil, uno de los principales productores de bioetanol del mundo, y que se han interesado por esta alternativa de cultivo.

Cuenta que sucedió algo similar con el Instituto Rosarino del Biodiesel. La verdad que a todo lugar que vamos nos reciben con gran aceptación, se entusiasma la docente y se esperanza con que los resultados de las próximas investigaciones a realizar sean los esperados.