Las ventajas competitivas que alcanzó la industria del biodiesel hacen posible que compañías de distintos rubros estén evaluando solicitar stock a los productores locales para auto-consumo. Este cambio de preferencia se da en un marco en que crecen las importaciones de gasoil, por faltantes de producción, y de excedentes de biocombustible.

En contacto con Energía Estratégica, José Luis Martínez Justo, asesor externo de Greenline Argentina y ex directivo de la Cámara de Empresas Pymes Regionales Elaboradoras de Biocombustibles (CEPREB) destaca que “hay clientes que están pensando en incorporar más biodiesel a la mezcla en flotas propias”.

Justo explica que en cuanto a costos  “el Biodiesel está casi a la par del gasoil importado”. Insiste en que para los consumidores finales “el número queda fino como para competir”.

Este nicho se podría haber estimulado si el Gobierno hubiera aplicado la desgravación de impuestos a internos que hasta el momento sólo rige para la generación de energía eléctrica.

No obstante, el ejecutivo reconoce que hay clientes interesados en reemplazar parte de sus productos fósiles. En general menciona que son productores agropecuarios, empresas de transporte y sectores de la industria. “Es una manera de bajar los costos”, resalta.

Justo aclara que “mientras sea un usuario directo se puede usar biodiesel al 100 por ciento si le interesa. Lo que no se puede es re-vender”.

En puntual, el asesor local de la firma norteamericana cuenta que se están analizando proyectos con productores agrarios. “Si tiene producción de soja es más fácil. Es cuestión de instalar una planta de prensado; el pellets producido se utiliza como alimentos para ganado y el aceite lo transforman en biodiesel”, indica Justo.

Estamos con tecnología para plantas chicas, modulares, donde el empresario puede producir su combustible y alimento, amortizando los costos”, cuenta entusiasmado.

La Ley de Biocombustibles contempla esta producción para “autoconsumo” (Decreto 109/07, artículo 16), pero la Secretaría de Energía de la Nación no la reglamentó en forma especial.

Con la  Resolución 1296/08, la autoridad de aplicación  modificó la norma que regía para grandes destilerías de petróleo, adaptándola a plantas de biodiesel grandes y medianas. Incluye temas de la seguridad para prevenir y combatir incendios, pero para escalas de producción muy  superiores a las pequeñas instalaciones de autoconsumo.

En cuanto a la calidad, la autoridad tampoco hace mención especial. Solo reglamento las exigencias para el biodiesel que se va a mezclar obligatoriamente con el gasoil  para uso automotor. Respecto de su utilización como privados no hay especificaciones puntuales.