Ante la adjudicación de proyectos de energías renovables, por un total de 2423,5 MW, y energía térmica por 2.871 MW, fundamentadas en la incorporación de nueva capacidad de generación y mejorar la calidad del servicio de energía eléctrica, empieza a resonar la necesidad de ampliar el sistema de redes.

De no mediar inconvenientes, para 2019 toda esta potencia instalada estaría en operaciones. Además, hay que tener en cuenta que el Gobierno ya anunció una nueva licitación Ronda 2.0 del Programa RenovAr, donde probablemente se adjudiquen entre 1,5 y 2 GW de energías renovables, y acaba de lanzar, vía Resolución 287-E/2017 (Descargar), una nueva convocatoria para centrales de Ciclo Combinado y de Cogeneración.

En este contexto, fuentes conocedoras de los movimientos de la Secretaría de Planeamiento Energético Estratégico, comandada por Daniel Redondo, contaron a Energía Estratégica que el Gobierno piensa lanzar licitaciones para redes eléctricas que no fueron ejecutadas en los Planes Federales de Transporte Eléctrico I y II, sobre todo aquellas de alta tensión en 132 kV.

Ese será un objetivo a corto plazo que tiene la gestión. Y acá una novedad: las compulsas se desarrollarán bajo el mismo modelo que regía en los años 90: el modo de contratación COM (de Construcción, Operación y Mantenimiento).

Es decir, el Gobierno propondrá las extensiones de las líneas y su nivel de tensión mientras que los oferentes que se presenten deberán conseguir financiamiento, permisos ambientales, derechos de pasos de la línea, y su construcción y diseño, además de su operación y mantenimiento. Por su parte, el Estado pagará un canon de uso de la línea mensual durante la cantidad de años que fije el contrato, que podrá ser de 15 a 25 años, según analiza el Ministerio de Energía.

El sistema no es el más simpático para los desarrolladores de estos proyectos. “Dejaremos de ser una empresa constructora para empezar a asociarnos, además de con tecnólogos, con financistas”, se quejan empresarios nacionales de vasta experiencia en el rubro.

Lo que más los inquieta es el acceso al financiamiento. “Todas las empresas constructoras somos de Ingeniería y Construcción. Con este modelo de negocio nos exigen pegar un salto complicado: necesitaremos capacidad de tomar créditos a tasas bajas para planificar a 20 o a 25 años”, evalúan preocupados. Durante la administración kirchnerista el financiamiento estaba a cargo del Estado, quien lo gestionaba a través de organismos multilaterales de crédito.

Para asegurar el pago mensual por el uso de líneas a licitar, desde la Secretaría de Planeamiento Energético Estratégico están evaluando la creación de un fondo de garantías para los inversores. Asimismo, intentarán celebrar un convenio de garantías con organismos crediticios internacionales, tal como sucedió con las Ronda 1 y 1.5 del Programa RenovAr, que funcionan con garantías del Banco Mundial.

En busca de un plan que trascienda

Por otra parte, como objetivo a largo plazo, el Ministerio de Energía y Minería piensa contratar los servicios de una firma internacional que preste asesoramiento en el estudio del sistema eléctrico nacional, con vistas de su ampliación y mejora de eficiencia.

Allí se buscará identificar qué se necesita reforzar en líneas de extra alta tensión de 500 kV, para poder liberar nodos, como por ejemplo el de Bahía Blanca que es muy demandado actualmente. Además, se apuntará a mejorar la interconexión en todo el territorio argentino, y, sobre todo, montar líneas de alta tensión, como las de 132 kV.

Planificación al 2025

Cabe destacar que el Ministerio de Energía reveló cuál es su planificación en materia de oferta energética al año 2025. Allí planteó 2 escenarios, uno ‘Tendencial’ y otro ‘Eficiente’.

En el primero, plantea un crecimiento de la oferta eléctrica a instalarse de 24,2 GW, conformado por 9,2 GW de energía térmica fósil, 0,8 GW de nuclear, 2,9 GW de grandes represas hidroeléctricas y un 11,3 GW de energías renovables (incluidas represas menores a 50 MW).

En el segundo, el ‘Escenario Eficiente,’ la potencia a instalarse es la misma que en el primero pero con la diferencia de que la potencia térmica se reduciría en 5 GW y la renovable en 2 GW; unos 7 GW totales en virtud de medidas que contribuyan a un ahorro de energía.

Y en términos de demanda, en el ‘Escenario Tendencial’ el consumo eléctrico argentino en el 2025 rondaría los 197.000 GWh, en cambio, en el ‘Eficiente’, el número se reduciría a los 168.000 GWh. Durante el año 2015 la demanda argentina fue de 135.000 GWh.