El viernes pasado, los gobernadores de las provincias de Córdoba y Tucumán, Juan Schiaretti y Juan Manzur, respectivamente, se reunieron para firmar acuerdos de cooperación en materia de seguridad, empleo, turismo, ciencia y tecnología.

La cita tuvo lugar en la casa de Gobierno de Tucumán. Junto a funcionarios provinciales y empresarios del sector azucarero, los mandatarios acordaron solicitarle al Gobierno nacional un aumento en el porcentaje destinado al bioetanol y al biodiesel.

Actualmente el corte de bioetanol en naftas es del 12 por ciento y el de biodiesel en gasoil del 10 por ciento. Un aumento en la proporción de los biocombustibles favorecería a las economías regionales productoras de estos comburentes ecológicos.

En el caso concreto de Tucumán, se beneficiarían los productores del azúcar al destinar mayores volúmenes de caña para el bioetanol. En el de Córdoba, los productores de biodiesel a base de soja tendrían un repunte de su actividad, al igual que los del bioetanol a base de maíz.

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En entrevista para Energía Estratégica, Patrick Adam, Director Ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz (Biomaiz), conocedor de los planes de Gobierno, cuenta cuál es la perspectiva del Ejecutivo y la disposición de los productores ante un eventual aumento de corte.

¿Cómo avanzan las tratativas para que se concrete el tan anunciado Plan de Bioetanol?

La decisión más importante y fundamental, la de usar más etanol como combustible, está tomada.

Se discute aún cómo va a implementarse, ya que hay varios caminos interesantes para cumplir con ese mandato presidencial que se ajusta perfectamente con las necesidades ambientales de la Argentina.

El tema  de la implementación es complejo e involucra a sectores muy importantes de la economía: productores de etanol, estaciones de servicio, petroleros y fabricantes de autos.

Nos parece muy adecuado que se estudie cada escenario con mucho cuidado.

¿Y cuáles son esos caminos que baraja el Gobierno nacional?

Hay dos escenarios muy claros: primero, en la medida en que se renueve el parque automotor, hacer crecer el corte de las naftas con bioetanol anhidro del 12% actual hasta un máximo del 25% y, en forma paralela, lanzar autos flex (alcohol y/o nafta) que funcionan con alcohol hidratado (puro). Este modelo está inspirado en la política de biocombustibles en Brasil.

El segundo, hacer crecer el corte en dos etapas: del 12% al 18% primero y luego al 25%.

¿Por qué es importante que finalmente el Gobierno continúe con este Plan?

La necesidad de un incremento del uso del bioetanol se base en dos pilares: primero, los compromisos de la Argentina en la última Cumbre Climática de París (COP 22): eliminar progresivamente las emisiones de dióxido de carbono que surgen de la quema de petróleo, gas y carbón.

Y, segundo, el desarrollo de las economías regionales -los proyectos se establecen en zonas alejadas de las grandes urbes, cerca de la materia prima-, integrando la producción de energía con el desarrollo pecuario por la vía de su principal subproducto: la burlanda, que es una fuente inestimable de proteína para la crianza de animales.

Y teniendo en cuenta las partes implicadas que mencionaba, ¿hay voluntad para que avance alguno de estos proyectos para que se aumente el corte?

Hay un pleno acuerdo de todas las partes en la necesidad de aumentar el consumo de bioetanol, pero aún quedan algunos desacuerdos en la forma de implementarlo: Energía y Producción están trabajando muy activamente en ello y confiamos en que en algunos meses ya se habrá definido el camino a seguir.

¿Quién abastecerá el aumento de la demanda de bioetanol si aumenta su uso?

Gran parte de todo aumento del consumo vendrá de la mano del maíz, ya que la caña de azúcar tiene enormes dificultades para crecer en superficie.

Hoy producimos 38 millones de toneladas del maíz por año, casi el doble que un par de años atrás, de las cuales sólo consumimos internamente la mitad, incluyendo la producción de etanol (3,5%). Al resto lo exportamos sin darle valor agregado alguno.

Tenemos entonces cerca de 20 millones de toneladas de excedente que nos permiten afrontar el desafío de producir más bioetanol sin ningún tipo de inconvenientes.

En cuanto a los productores de bioetanol, ¿están interesados en invertir para que el sector crezca?

Estamos más que interesados en invertir dentro de un programa que fije reglas de juego claras y sostenibles.

Ya tenemos diseñado un programa de inversiones de 500 millones de dólares para responder a los primeros incrementos de la demanda. Sólo esperamos que se lance el plan para ponerlo en marcha.

¿Qué tan lejos estamos de esa posibilidad de exportar bioetanol y de qué depende?

La prioridad hoy es abastecer al mercado interno: el sector del bioetanol de maíz produce el 50% del biocombustible necesario para el corte de las naftas y se prepara para un mayor uso por lo que; por el momento, nuestro objetivo es satisfacer primero la demanda local.