Chile presentó oficialmente la actualización de su Contribución Nacionalmente Determinada (NDC). Participaron del lanzamiento la ministra del Medio Ambiente, María Carolina Schmidt, el ministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Andrés Couve Correa, y el ministro de Energía, Juan Carlos Jobet.  

Las nuevas medidas para el sector energético fueron organizadas según su costo o beneficio de mitigación (expresado en USD/tC02e) y eficiencia. De cuya lectura se desprende que “la gran mayoría son medidas que no sólo contribuyen a la reducción de emisiones, sino que además generan un efecto neto para la economía que es positivo”, señaló Jobet.

Entre los segmentos sobre los que pretende avanzar en el periodo de 30 años que fija el plan, se incluye a la generación distribuida, solar térmica, geotérmica y biogás, además de propiciar el retiro de centrales a carbón.

Este último fue un punto sobre el que se habló mucho durante el evento fue llevado a cabo este jueves 9 de abril mediante videoconferencia pública, siendo una apuesta valorada –en medio de la emergencia del coronavirus– por profesionales que, luego de la presentación del Gobierno, usaron la plataforma disponible para transmitir un conversatorio abierto sobre: «Ambición y Acción Climática para el cumplimiento del Acuerdo de París”.

Entre los panelistas, Claudio Seebach, presidente ejecutivo de la Asociación de Generadoras de Chile comentó cómo el compromiso de descabonización de la matriz eléctrica de Chile ya se ve reflejado en la práctica del sector eléctrico, que hacia 2016 era responsable del 32% de las las emisiones CO2e de Chile, según información del INGEI compartida por Jorbet durante su presentación.

“La Electricidad es elemental en la transición energética que llevará a Chile a la descarbonización”, aseguró el empresario.

Y luego completó “pero esta transición tiene que ocurrir en una vinculación más amplia con los objetivos de desarrollo sostenible”.

Para Seebach fue acertado que se tracen vinculaciones entre las nuevas metas de NDC y los ODS marcados por la ONU, lo que llevará no sólo a la desaparición de centrales a carbón a 2040, sino también a una menor participación del gas, a una perdida de peso relativo de las hidroeléctricas y al crecimiento de la energía eólica, solar fotovoltaica y concentración solar de potencia.

Como principales medidas de mitigación celebradas por los panelistas del conversatorio se destaca el nuevo compromiso de Chile por un presupuesto de emisiones de GEI que no supere las 1.100 MtCO2eq entre el 2020 y 2030, con un máximo de emisiones (peak) de GEI al 2025, y a alcanzar un nivel de emisiones de GEI de 95 MtCO2eq al 2030.

Es preciso detenerse un momento a indicar que, para obtener ese peak, el nuevo NDC de Chile señala que serán claves: la entrada efectiva de centrales renovables, condiciones hidrológicas promedio y la entrada en funcionamiento nuevas líneas de transmisión.

Adicionalmente, propone una reducción de al menos un 25% de las emisiones totales de carbono negro al 2030, con respecto al 2016, que también colaborarían.

Al respecto, Claudio Seebach valoró: «no es justo que el peor problema ambiental que identifican los chilenos sea la contaminación del aire local y no conectemos nuestra ambición climática con esa urgencia de las personas que viven en Chile (…) por eso, es tan importante este pilar social que se incorpora en ésta NDC y los conecta con los objetivos de desarrollo sostenible»

Y concluyó «queremos que esa integralidad sea realmente la posibilidad de alcanzar ciudades más limpias y, obviamente, lograr las metas de carbono que nos ponemos».

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