Con el fin de proveer sistemas eficientes para alcanzar niveles óptimos en la utilización de biomasa, Tecnored propone la gasificación como un proceso efectivo en el camino hacia la sustitución de combustibles. Dedicada a la ingeniería y construcción especializada, desde la empresa aseguran que el gas resultante es capaz de competir con el GLP (24 US$MMBTU) y el Fuel Oil (18 US$MMBTU), puesto que tiene un valor de 4 US$MMBTU. Es decir, que implica un ahorro considerable.

Se trata de una transformación termoquímica (combustión en ausencia de oxígeno) donde la biomasa (chip de madera) es convertida en gas. Dicha operación desagrega las cadenas orgánicas largas del producto celulósico, en un gas de cadenas químicas cortas, obteniendo así un producto de altísimo valor económico a partir de materias primas de bajo costo.

“El sistema que ofrecemos se diferencia del tratamiento tradicional de la biomasa, porque transforma un combustible sólido en un combustible gaseoso que puede ser utilizado en quemadores de gas. Esto permite una multiplicidad enorme de aplicaciones, que no se pueden obtener mediante calderas de leña”, señaló el Ing. Horacio Pinasco, presidente de la compañía.

El mercado para este tipo de procedimientos está compuesto por aquellos que utilizan Fuel-Oil para la generación de energía térmica. Las usinas lácteas del cordón de Córdoba y Santa Fe, son ejemplos de un sector que reúne estas condiciones, y más aún si te tiene en cuenta la carencia de gasoductos en la zona.

Asimismo, la propuesta representa una estrategia económica para la infinidad de plantas productoras de conservados, plantas frigoríficas y otras alimenticias que deben estar instaladas próximas a las fuentes de abastecimiento de sus productos, no disponiendo de Gas Natural.

Incluso, comenta el Ing. Pinasco, que en aquellas empresas que satisfacen su demanda produciendo con gas natural y su volumen de consumo horario es bajo pero su empleo es intensivo y sostenido, se vuelve factible la posibilidad de instalar un equipo que sustituya dicho consumo de gas natural, por biomasa.

Esto provocaría una reducción del orden del 50 por ciento en el gasto energético, sobre todo dependiendo de la logística y distancia de flete de dicha bioenergía.

Frente a esta realidad, el experto explicó: “El hecho de poder fluidizar la biomasa, transformándola en un combustible gaseoso utilizable en instalaciones clásica y convencionales, es una herramienta importantísima para poder valorizarla”.

Las instalaciones para gasificación realizadas por Tecnored, permiten controlar todos los parámetros del proceso, incorporando presión y vapor. Tal es así, que el gas producido tiene un valor calorífico que puede, según el tipo de biomasa, rondar las 1400 kilocalorías por m3. Además, están diseñadas para trabajar con biomasa de cualquier tipo: con alto valor de humedad e incluso con niveles de potasio.

En este contexto, el control de los parámetros de gasificación, la temperatura de gases y los puntos de condensación, sirven para manejar correctamente este tipo de sustancias. Como consecuencia, se evitan efectos perjudiciales, que son difíciles de controlar en calderas de biomasa convencionales.

Otra de las ventajas de la gasificación, es la posibilidad de transformación química de este gas de síntesis, es decir, en otros gases o combustibles líquidos,  de alto valor y calidad. Una vez gasificada la biomasa, se alcanzan cadenas químicas cortas con gases que se encuentran entre los 700 y 1200 grados de temperatura. Los mismos, pueden ser destilados con el fin de obtener cantidades importantes de hidrógeno y producir así otros elementos, como por ejemplo el amoníaco.

Sobre los costos de las instalaciones, Pinasco determinó que dependerán de las características propias de la estructura previa: el volumen de almacenamiento, las formas de procesamiento, la logística y el tipo de biomasa a utilizar, entre otras cosas. En este sentido, se trata de proyectos hechos a medida, aunque se  puede afirmar que una inversión de estas características, por lo general,  tiene un plazo de repago inferior a los tres años.

Actualmente, Tecnored se encuentra en pleno desarrollo de un proyecto de reemplazo de combustibles fósiles por fuentes renovables. Las obras se están llevando a cabo en las calderas ya instaladas de la planta láctea “MANFREY Cooperativa de Tamberos”, previendo su puesta en marcha para fines de este  mes. Una vez en funcionamiento, Manfrey  prevee reducir los costos de producción de la firma, a partir de un equipo que sería uno de los primeros de este estilo, instalados en el país.

“Sí hay calderas de biomasa quemando el tronco con una persona que arroja la madera dentro de la caldera, o bien utilizando algún tipo de automatización. También están en funcionamiento otro tipo de sistemas similares llamados gasógenos. Pero gasificadores con los avances tecnológicos y las características tecnicas que posee el equipo instalado en Manfrey, no tengo conocimiento de que haya otro funcionando”, arrojó Pinasco.

En este escenario, aseguran desde el sector, que la expansión del mercado está sujeta a la socializacion del conocimiento en torno a dichas tecnologías. Como complemento, explican que sería necesario un sistema macroeconómico que permita realizar inversiones a largo plazo y recuperarlas en un término razonable, en definitiva acceso a líneas crediticias.

“La falta de financiación es neurálgica para el desarrollo de cualquier proyecto de estas características, porque si bien se recupera en un período de tiempo relativamente corto, el capital inicial requerido es grande. Hoy no existen empresas con la capacidad económica y disponibilidad de dinero necesaria”, explicó la autoridad.

Finalmente, culminó: “Argentina, como productora de biomasa, es un país que tiene amplias zonas y con grandes disponibilidades. Al transformar un combustible sólido, con escasas posibilidades de explotación, en un combustible gaseoso, se abre un mercado infinito, porque todos los sistemas de consumo de combustible están adaptados para utilizar combustibles fluidos”.