“El cliente del mundo quiere energía más limpia y esa es la transición”, fue una de las primeras frases que soltó Teófilo Lacroze, presidente de Shell Argentina, durante su ponencia en el Pre Coloquio de Idea, llevado a cabo el miércoles pasado en Rosario, Santa Fe.

“Nosotros, como grupo que opera en más de 80 países en el mundo, tenemos el objetivo de proveer más energía y cada vez más limpia”, agregó el empresario que habló en un panel titulado “el Agro y la Transición Energética”, junto a Federico Pucciariello, titular de Rosario Bioenergy, y Mariano Bosch, Cofundador y CEO de Adecoagro.

Lacroze explicó que este viraje a energía más limpia forma parte de una realidad medioambiental: “existe un problema serio en el planeta”, puntualizó.

Este punto fue compartido tanto por Pucciariello como por Bosch, quien dio precisiones sobre la planta de biogás que Adecoagro montó en sus instalaciones vacunas, de 1,4 MW de potencia, tras una inversión de 6 millones de dólares. La iniciativa permite generar energía eléctrica aprovechando el estiércol de vacas que antes era desechado, provocando emisiones de impacto ambiental.

Sin embargo, Lacroze hizo una salvedad. Si bien aclaró que las energías renovables serán las de mayor crecimiento, sostuvo que “esto no quiere decir que se haya acabado la Era de los combustibles fósiles”.

“Cuando miramos proyecciones al 2040 o 2050, el mundo necesita el doble de energía de la que se puede proveer hoy, con lo cual lo que vemos, inclusive en los escenarios más renovables que existen, es que la demanda de petróleo y gas por los próximos 20 años continúa”, proyectó.

Es por eso que el empresario, sin dejar de reconocer las potencialidades eólica y solar de Argentina, destacó también las capacidades de Vaca Muerta: “es la segunda reserva no convencional de gas del planeta y la cuarta de petróleo”.

“El mundo todavía necesita más gas y petróleo y nosotros lo tenemos”, agregó y recordó que Shell está invirtiendo, desde el 2017, 300 millones de dólares por año tanto en el yacimiento neuquino como en refinación y comercialización de combustibles.

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“No hay una única transición energética, sino que cada país va a utilizar sus recursos de la manera más eficiente para lograr esa transición”, opinó.

Antes de finalizar su ponencia, Lacroze planteó tres desafíos a tener en cuenta: “marco regulatorio estable”, “libre mercado y competitividad” y “minimizar los tiempos no productivos”.

Pucciarello, el titular de Rosario Bioenergy, por su parte, retomó estos últimos puntos destacados por el presidente de Shell y repasó: “es fundamental un marco jurídico estable”.

“Desde el 2007 hemos visto pasar 5 ministros de Energía y se ha cambiado el sistema (del biodiesel) no menos de 8 veces. Eso no ayuda a ninguna industria en ninguna parte del mundo”, enfatizó el empresario.

Pucciarello resaltó que en la transición energética argentina debe estar contemplada una mayor penetración de los biocombustibles, sobre todo por la capacidad de su industria. “Argentina en poquísimos años se transformó en un líder mundial. No tenemos muchas oportunidades en ser líderes mundiales en un montón de productos, y en biodiesel Argentina lo es”, indicó.

“Tenemos un complejo agroexportador enorme que hoy está en dificultad porque Estados Unidos y Europa cerraron la importación de nuestro producto por ser muy competitivo”, advirtió el titular de Rosario Bioenergy y señaló que eso se debe porque los países protegen a sus pymes.

En ese sentido, Pucciarello tomó parte de un debate que se viene y gira en torno a la posibilidad de que ya no sea el Gobierno nacional el que fije cupos de demanda y precios sino que se desregule y sea el propio mercado el que los establezca.

Al respecto, el empresario dijo: “nosotros peleamos todos los días por la competitividad y la eficiencia pero también estoy convencido de que el Estado tiene un rol de árbitro que no puede hacer competir a una pyme con una multinacional”.

En su defensa, y en nombre de la industria pyme del biodiesel, Pucciarello destacó: “hay 25 plantas en 7 provincias que generan más de 9 mil puestos de trabajo con inversiones que superan los 230 millones de dólares, donde hay ahorros de divisas en importación, donde hay valor agregado”.