Crece la preocupación por los órganos autónomos energéticos de México tras las declaraciones de Manuel Bartlett, Director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), donde afirmó que todos pueden ser absorbidos por la dependencia bajo su poder o por la Secretaría de Energía, dirigida por Rocío Nahle, según informó elceo.com.

Esto continúa con la misma línea ideológica de la CFE de apuntar a las renovables como las culpables del apagón del 28 de diciembre y de las recientes declaraciones de Andrés Manuel López Obrador de revisar contratos de las energías renovables, entre otras medidas a lo largo del mandato.

Para colaborar al debate sobre lo que debería pasar con los órganos autónomos energéticos y el contexto actual del país, Energía Estratégica consultó a Andrés Manning, comisionado de la Comisión Estatal de Mejora Regulatoria del Estado de Hidalgo.

“Lo que debería aumentar es la garantía de las condiciones de transparencia. Si había alguna duda de la influencia de algún sector, público o privado, pues había que abundar en las medidas de transparencia y en las medidas regulatorias para asegurar que no hubiera ningún sesgo en las decisiones de los órganos autónomos”, aseguró el entrevistado.

“Los órganos autónomos, al tener independencia presupuestal y ciertos márgenes de libertad, pueden profesionalizar, capacitar y mantener una plantilla técnica que atienda situaciones de regulación”, explicó.

Además, mostró su apoyo hacia lo que se ha llamado una mejor práctica internacional, donde se define o se separa las facultades de políticas públicas y las facultades regulatorias que tienen los Gobiernos:

“Creemos que esto era un paso hacia una mejora regulatoria, una cuestión de simplificación, con mejores condiciones para los consumidores, en sus costos, acceso a la energía, mejores términos de competitividad y calidad. Y esto nos daba un sector energético más limpio y confiable”.

“Devolver esas atribuciones regulatorias a quienes, de alguna manera, están en la operación diaria en la función pública, es un error. Es un retroceso, no podemos ir en contra del mundo ni en materia de energías limpias ni en buenas prácticas”, advirtió.

Otro de los puntos a tener en consideración son los cambios dados en el último respecto a una reforma energética, y a la vez en relación a las futuras elecciones federales que se realizarán el 6 de junio.

Manning sostuvo que había que “afinar la reforma”, quizás por un avance tan veloz que tuvo previamente, es decir, esperaba una “reforma energética 2.0”, pero no un retroceso. “Había que mejorarla y perfeccionarla, pero eso no significa anularla”, señaló.

“Creo que uno de los grandes beneficios de la reforma energética eran las situaciones de ganar-ganar. Ganaba el consumidor, las empresas, el gobierno y la productividad del país”, profundizó el comisionado.

Ya bien adentrado en lo que podría suceder en Proceso Electoral Federal, en donde se elegirán quinientos miembros de la cámara de diputados federales, el experto dejó ver su postura: “El que se conserve esta línea impactaría negativamente en el sector energético. El sesgo va a ser más de lo que hasta ahora se ha impulsado, donde no habrá un peso y contrapeso”.

“En cambio, si hubiera un sano equilibrio de la correlación de poderes legislativo y ejecutivo, ayudaría a exponer y refrendar ciertas razones que permitan avanzar y perfeccionar en materia de la  reforma energética”, concluyó.