Los colaboradores en el área energética de Mauricio Macri no están conformes con la labor de Enarsa, la compañía estatal que fundó Néstor Kirchner el 29 de Diciembre del Año 2004, por la Ley Nacional 25.943 y promulgada mediante el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional 1529/2004.

Así lo manifestaron, en función de las irregularidades que sospechan por la compra de combustibles líquidos en el exterior, y por la superposición de funciones con YPF y otras empresas que forman parte del radio del Estado, como la Compañía Administradora del Mercado Eléctrico (CAMMESA).

Andrés Repar, miembro del Instituto de Energía Scalabrini Ortiz, cuestionó esta definición política: “los comentarios respecto a que ENARSA no hace falta son cuanto menos temerarios y reflejan desconocimiento del tema energético nacional. No se resuelve la energía que necesitamos sin una clara relación con una industria energética nacional. Es decir no se trata solo de “generación”, se trata que la misma y todas las secuencias hasta el usuario sean eficientes y sostenibles”.

El especialista agregó: “ello se logra con una industria energética integrada y a la cual hay que programarla (planificación se llama) y ello es una tarea del Estado. Este es el único que puede sostener una demanda plurianual de provisiones para asentar la industria en el país”.

Cerrando la idea, planteó: “la inversión privada viene pero al otro año se va a otro lado ¿Cómo planificar así? En nuestros países en desarrollo industrial las señales de mercado son insuficientes. Enarsa en su rol de articulador de los sistemas energéticos sostenibles (el eólico en particular) puede jugar un rol clave (que por ahora fue parcial) Tirar abajo lo que ha costado esfuerzos y que es útil para el futuro es un despropósito para el país”.