Técnicamente, un sitio repetidor o de cobertura se utiliza para transportar datos y brindar algún tipo de servicio al cliente final (internet, telefonía) o al cliente que utiliza la red (transporte de información como caudal de agua, presión de gas, etc). Esta transmisión puede ser realizada por medios inalámbricos (como radio enlaces, satelital) o por medios físicos (como fibra óptica, por ejemplo).

Estos escenarios típicos están relacionados con unir diversos puntos de una red, de acuerdo al diseño de red preferencial del proveedor o usuario. Y apuntan principalmente a cubrir áreas aisladas del sistema interconectado.

La firma formada por profesionales con amplia trayectoria y Know-How en estas tecnologías de generación, CAMVAR S.R.L., está atacando el mercado desde diferentes enfoques con resultados de energía de vanguardia, sobre todo en lo que respecta a las telecomunicaciones. Allí provee de soluciones a diversas empresas del rubro, abarcando clientes como cooperativas, ISPs, carriers, clientes industriales, entre otros.

David Camurri, director de la compañía, cuenta a energiaestrategica.com que en el diseño y despliegue de infraestructura de redes de comunicaciones las energías renovables ganan cada vez más presencia. Explica que en zonas aisladas del tendido eléctrico, las empresas se inclinan por diversas opciones que propone CAMVAR: soluciones autónomas (energía solar) o soluciones híbridas (solar, eólico, grupos electrógenos, celdas de hidrogeno, etc). Alternativas que se encuentran en tendencia por los beneficios que generan.

Sobre el mecanismo del funcionamiento, el especialista precisa: “cuando la infraestructura convencional de un sitio de este tipo no es factible (no hay energía de red próximo al punto necesario), la alternativa estará en desplegar un sitio con generación primaria mediante paneles solares fotovoltaicos, aerogeneradores, o ambos a la vez, con un equipo de baterías y un grupo electrógeno como soporte alimentando cargas de todo tipo, tensión de trabajo y calibre. Así se previene, con un diseño correcto y a medida, la intermitencia de la fuente renovable y el desgaste de vida útil del banco de baterías”.

Asevera que el objetivo principal de este mecanismo sustentable (que aporta a la reducción de la huella de carbono) radica en “una solución confiable que permite disponibilidad 100 por ciento de la carga del cliente”.

De ese modo, Camurri asegura que estos sistemas de energía se ganan la confianza de las empresas por su alta eficiencia y confiabilidad, que además posibilita importantes ahorros económicos en energía a partir de la operación del sitio durante su vida útil. “Permite obtener retornos de inversión, dependiendo de la meteorología, geografía y perfil de potencia, que varían entre 1 a 3 años”, destaca. Vale considerar que las fuentes renovables mencionadas cuentan con una duración promedio de entre 15 y 20 años.

Soluciones de conversión de alta eficiencia, alta densidad de potencia y modularidad, sumado a  sistemas de control más inteligentes, son factores claves en la ecuación de éxito del empleo de estas tecnologías”, concluye el ingeniero.