¿Cuál es su lectura del mercado argentino tras su participación en el 1° Seminario de Producción de Biogás y Energía Renovable del país? 

Aquel fue un evento muy interesante para comenzar a hablar asuntos de importancia para el desarrollo de las bioenergías en Argentina. Pude ver que hay mucha gente interesada en esta tecnología y también en trabajar conjuntamente para el crecimiento del mercado. 

Otro aspecto importante del evento fue que se pudo escuchar desde el lado político la situación en la que se encuentra la participación de este tipo de generación de energía en la matriz, y partir de allí podemos debatir sobre qué podemos comenzar a trabajar en esta tecnología.

Dentro de este debate, ¿cuál es su principal aporte o consideración? 

Pues bien, lo que yo veo es que toda la factibilidad del biogás está en apostar por una energía flexible que se puede almacenar.

Esta es una novedad que pudimos incorporar en Alemania, la flexibilidad de plantas que pueden tratar residuos y efluentes con bajos volúmenes relativos en algún momento y que por los distintos ciclos biológicos pueden tener mayores cantidades de efluentes en otros momentos del año.

La flexibilidad que está siendo una novedad tecnológica en Europa es un valor agregado que nosotros ya podemos empezar a contar para nuestros futuros desarrollos en Alemania y en este país. Este es un tema que remarco. 

Y, ¿cuál es el potencial que identifica en Argentina para el desarrollo de esta tecnología?  

Hay un potencial muy grande en este país, porque en principio aquí tienes granjas grandes y mucha basura. Deberían ser aprovechados todos estos recursos. 

Todo está aquí, solo necesitas incorporar la tecnología del biodigestor y optimizar el sistema, que es sobre lo que hablé en mi ponencia del seminario.

¿Qué podemos aprender de Alemania? 

Tal vez deberían sacar provecho de nuestra experiencia porque nosotros perdimos mucho dinero y tiempo haciendo inversiones para aprender cómo funciona todo esto. Lo único que deben hacer, considero, es tomar nuestros conocimientos, nuestro know-how e ir hacia adelante.

En Europa, por ejemplo, la materia que se usa para el abastecimiento de centrales de bioenergía es muy cara. En el caso de Argentina, tienen todo en el campo, que es donde se instalarán las plantas con esta tecnología. ¿Por qué no sacar buen provecho de estos recursos?

Aquellos que tenían centrales en Alemania con unos 10 años de producción de biogás pensaron en qué hacer con ellas en los próximos 20 años y no encontraban respuestas, hasta que el Gobierno les dio un programa para que los operadores de biogás usen la energía de manera flexible, por lo que los clientes y los operadores externos multiplicaron las plantas de biogás tres veces pero no en operaciones regulares, de modo flexible. 

¿Cuál sería un ejemplo de esto? 

En algunos lugares, la producción de biogás que en verano se reduce a unos 0,7 MW, aumenta su producción en invierno a 3 MW, por ejemplo. Por lo que ahora algunas comunidades no necesitan derivados del petróleo y obtienen todo de las plantas de biogás. ¿Por qué? porque la producción de un modo flexible hizo que con las centrales de bioenergías se alcance en determinado momento a abastecer a la ciudad completa, a más de cuatrocientas familias, a las escuelas, hospitales, entre otros. Esto es muy aceptable para las personas en comunidad porque es la otra cara de los reactores nucleares.

El gobierno de Alemania está por detener la energía nuclear, por lo que centrales de esa tecnología se detendrán en 3 años. Ante esto, toda la gente piensan que es una medida acertada mientras que ellos tengan otra posibilidad de generación de electricidad para los hogares; y allí entra la bioenergía.

Este es el camino: la flexibilidad. Puede almacenarse y se puede calcular una producción, no de una hora a otra, porque los microorganismos necesitan algún tiempo para producir más gas, pero en poco tiempo esto puede ser controlado. 

Hoy, la eficiencia de las centrales de biogás es muy alta, cerca del 80% gracias a la flexibilidad.  Los propietarios de estas ahora tienen una perspectiva de más de 10 años de generación y por ello hacen una gran inversión en este mercado.

Las condiciones para estabilizar la red produciendo energía flexible en Argentina son muy buenas y creo que es una gran ventaja que se debe aprovechar. El biogás está afuera, en el campo, donde se tiene la estructura completa de la energía, no en la ciudad.

Lo bueno también en este escenario es que hay jóvenes que quieren avanzar en este sentido y usar la energía verde, la energía que existe y existirá en gran medida aquí y que se debe aprovechar.