Luego de meses de reuniones y discusiones acaloradas organizadas por la Comisión de Energía Solar Térmica del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM), donde participan laboratorios, proveedores nacionales, centros tecnológicos, universidades, entidades gubernamentales y consumidores de toda la Argentina, se definieron los contenidos de las normas IRAM 210 002-1 y la IRAM 210 004.

La primera establece los métodos de ensayo y procedimientos de cálculo para determinar el rendimiento térmico de los colectores solares. La segunda apunta a los métodos de ensayo exteriores para la caracterización y predicción del rendimiento anual de los sistemas solares. Ahora los actores implicados se encuentran a la espera de la aprobación de las normas.

En diálogo con energiaestrategica.com, Federico Yonar, Coordinador de la Comisión de Normalización del IRAM, cuenta que la reunión este mes del Comité General de Normas (CGN) no prevé el tratamiento de dichas normas. El sector aguarda con ansias su aprobación para que se establezca un piso de calidad en los colectores solares que se comercialicen en el mercado argentino y los usuarios puedan comprar con confianza.

Explica que los últimos jueves de cada mes los miembros del CGN se reúnen para realizar el tratamiento, y aprobación de normas nacionales de diferentes temáticas, tales como química, seguridad, construcciones, entre otros. Al existir una limitación en la cantidad de documentos, se suele postergar el tratamiento de algunas normas. Con esa suerte corrieron las IRAM solar térmica. En efecto, se presume que en el mes de octubre se aprueben.

Además, los profesionales siguen trabajando sobre la IRAM 210 007, que busca validar los requisitos de durabilidad, fiabilidad y seguridad de los colectores solares. Asimismo, Yonar menciona que en el ámbito de la Comisión Panamericana de Normas Técnicas (COPANT), IRAM participa en el estudio de un Proyecto sobre el etiquetado de colectores solares nivel regional. Vale destacar que todas estas normas son de aplicación voluntaria.

El etiquetado consiste en catalogar a los equipos ilustrándolos desde la letra A (mayor eficiencia) hasta la letra F (menor eficiencia), según el alfabeto. El caracter más cercano a A indicará mayor calidad y el más próximo a la F menor calidad del colector. Esto facilitará al usuario, de forma didáctica, saber si el equipo que va a comprar es bueno o no.

En ese sentido, el Coordinador del IRAM advierte que es necesario que Argentina establezca sus propias condiciones de calidad porque se trata de un rubro emergente en el cual están ingresando equipo de todo el mundo. Indica que, el vecino país de Brasil ya tiene implementando un sistema de etiquetado que es cuestionado por los especialistas que conforman la Comisión del IRAM. Entienden que se puede replicar en Argentina pero contemplando pautas marcadas por las normas internacionales y “apampadas” a nuestra realidad tecnológica.

El temor de la industria nacional es que al no tener una legislación nacional que contemple la tecnología solar térmica, cualquier país puede exportar colectores etiquetados a la Argentina que no se sometieron en rigor a cálculos representativos”, indica. Lo que provocaría es que un consumidor de equipos clase A, etiquetado en otro país, no obtenga los resultados previstos e inicie la desconfianza de la tecnología en su conjunto. “Eso tendría un saldo negativo en todas las renovables”, remata.

Algunos desacuerdos

En diálogo con este medio, algunos proveedores de equipos confiaron estar en desacuerdo con las normas IRAM a implementar por no estar la altura de exigencias internacionales. Como estos son importadores de equipos, desean que los criterios de calidad sean más elevados.

Al respecto Yonar dice que las normas garantizarán calidad capaz de dejar tranquilos a los usuarios de saber que los colectores que adquieren responden a exigencias mínimas y que “acompañen al crecimiento de la industria nacional y todo su entramado de calidad”.

Lo que se busca con la elaboración de la norma es que no sea un traje a medida o sea excluyente, sino que debe ser para todos. Porque si sirve para unos y para otros no, la norma no cumple su fin previsto”, resalta.