A través de la ‘Fase 2’, el Ministerio de Energía y Minería invitó a oferentes de los proyectos de la Ronda 2 del Programa RenovAr, calificados técnicamente pero que quedaron fuera por tema de precios, a acepten reducir sus ofertas con el fin de celebrar sus respectivos contratos de abastecimiento de energía (PPA, por sus siglas en inglés).

En bioenergías, el criterio fijado por el Gobierno para que los interesados fue: 106,73 dólares por MWh para los proyectos de biomasa y 156,85 dólares por MWh para los emprendimientos de biogás.

Esta alternativa es inclusiva sobre todos los oferentes, porque el cupo concedido por el Gobierno fue de 67,5 MW, sobre una oferta de 13 proyectos (2 de biomasa y 11 de biogás), que totalizan por 47,2 MW.

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Según pudo saber Energía Estratégica, todos los oferentes estarían en condiciones de aceptar esta propuesta por diferentes motivos.

Para Guido Casanovas, Socio de IFES, firma EPCista que participó activamente en el desarrollo de proyectos, este llamado “es positivo desde el punto de vista que no se deja a nadie afuera”.

Sin embargo, para el especialista “esto demuestra que el mecanismo debería haber sido una ventanilla permanente”, en lugar del proceso de licitaciones, viejo reclamo del sector bioenergético.

En diálogo con este medio, Casanovas explica que esta alternativa genera que “se pierda el sentido de la competencia”. “En el caso de bioenergía convenía ir a un precio alto y ver qué pasaba, por lo que el proceso licitatorio no tuvo razón de ser”, completa.

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Además, el especialista advierte que “si bien de este modo el Gobierno logra su objetivo de bajar el precio máximo (porque hay proyectos que por diversos motivos son más rentables que los otros), esto afecta al mercado en general, porque cada vez van ser menos los proyectos que se puedan presentar”.

El empresario considera que esta situación permite “conformar” a las autoridades en su afán de conseguir precios a la baja, pero que en futuras licitaciones esa caída en los valores “puede afectar a futuro al sector”.

Para Casanovas es posible ir a la baja en precios de bioenergía, pero para ello se requiere del desarrollo de know how nacional, tal como sucedió en países vanguardistas, como Italia y Alemania.