Hasta el viernes pasado, la ‘Alícuota Efectiva’ fijada por la Unidad Ejecutiva Interdisciplinaria de Monitoreo (UEIM)  fue del 9,8 por ciento. Si bien los precios y los gravámenes por derecho de exportación de biodiesel deberían actualizarse mensualmente, la última vez que la UEIM publicó tablas fue en el mes de mayo.

Para cumplir con el objetivo (por lo menos de manera parcial, ya que aún se adeuda el mes de septiembre), la semana pasada se detalló el mismo día y de un plumazo los meses de junio, junio y agosto. Por un lado, los precios se elevaron, provocando que ahora deban arreglarse montos a partir de pagos retroactivos, pero por otro, en lo que respecta a alícuotas, los gravámenes bajaron durante junio y julio pero en agosto volvieron a valores similares que en mayo, por lo que la baja queda sin efecto los industriales exportadores del biodiesel.

Es decir, durante el mes de junio las retenciones cayeron a la mitad, del 9,8 por ciento al 5, 02 por ciento; para julio se elevaron un poco más: llegaron al 7,75 por ciento. Sin embrago, en agosto, subieron 9,82 por ciento, retención similar a la gravada en mayo. Según Víctor Castro, Director Ejecutivo de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO), “hubieran beneficiado al exportador si se hubiese tomado un compromiso a término”.

El gran problema no es tanto que sean móviles –las alícuotas- sino cómo se están instrumentando”, se queja el directivo, quien remata: “las están publicando tardísimo, eso es un problema”.

Por otra parte, explica que el gobierno debería dar mayor previsibilidad a los exportadores para cerrar sus negocios fijando retenciones móviles “por el plazo de 3, 4 o 6 meses”. “Es muy normal en las exportaciones hacer aplazos, ya que hasta la propia logística de embarcaciones se da en plazos mayores. Acá el permiso de embarque es de 30 días, entonces si uno toma un término mayor no sabe qué alícuota va a tomar”, señala Castro sobre el problema de cerrar negocios a largo plazo.