De acuerdo a datos de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO) entre enero y agosto de este año se colocaron 1,3 millones de toneladas del combustible de origen vegetal en otras plazas del mundo, apenas 200.000 toneladas menos que en todo 2011, cuando se alcanzó el máximo histórico.

Estas ventas representaron un ingreso al país por 1.115 millones de dólares. La cuenta se entiende por el precio internacional del biocombustible, que se posiciona en torno a los 750 dólares por tonelada. En el contexto actual, con fuerte escasez de divisas en el Banco Central, la noticia es muy bien recibida por el Poder Ejecutivo.

Víctor Castro, Director Ejecutivo de CARBIO, ubica un punto de inflexión que permite comprender este giro de la industria:se reactivó el circuito productivo cuando las retenciones bajaron al 9 por ciento efectivas”.

No obstante, el dirigente advierte que “en el último tiempo existieron aumentos del gravamen que acotan nuestro margen a la hora competir con el precio del gasoil a nivel internacional. Frente al carácter móvil y creciente de las retenciones, estamos a la expectativa de las decisiones que tome el Gobierno en este sentido”, explicó.

 “No queremos caer en un círculo vicioso que nos empuje a primarizar una mayor cantidad de aceite en crudo para subsistir en el mercado exportador. Nuestra intención es darle valor agregado al producto en origen para sostener los precios del aceite, los márgenes de la molienda, e impulsar al resto de la cadena sojera”, planteó Castro.

Lo anterior sería posible también, si pudieran reanudarse los lazos comerciales con la Unión Europea, aunque se esperan soluciones concretas recién para finales de 2015, puesto que la Organización Mundial de Comercio está retrasada en cuanto al tratamiento de controversias. La apelación argentina sigue su curso normal.

En el presente, la venta del combustible a base de aceite de soja compite en el mundo con precios relativos a los costos internacionales del gasoil. “La situación actual de Medio Oriente empujó a un incremento en el precio del hidrocarburo, propiciando que Argentina pudiera enviar biodiesel a zonas francas, donde la mezcla es aceptada para usar en el transporte”, mencionó Castro.  

Respecto de 2015, dijo que “en este momento es muy difícil dar alguna previsión”.