Más allá del cierre comercial de la Unión Europea, destino donde iba a parar buena parte del biodiesel producido en el país, en lo que va de 2014 se exportó volumen suficiente como para que las compañías grandes operen a un promedio del 70 por ciento de la capacidad instalada.

De acuerdo a fuentes del sector, entre enero y agosto de este año se enviaron al mundo 1,3 millones de toneladas del combustible. En septiembre se embarcaron 159.880 toneladas más y para este mes ya hay nominaciones por 184.900.

Según especialistas, la clave del aumento estuvo en la baja arancelaria, que cayó del 21 al 9.6 por ciento en junio. De todas maneras, paulatinamente se fue ajustando y actualmente ya es de 14,76 por ciento.

La posibilidad de llegar a mercados alternativos a la Unión Europea fue determinante, pero aseguran que reinsertarse en esa plaza es esencial para el desarrollo productivo del biodiesel. Se especula con que durante 2015 se podrían restablecer las relaciones comerciales.

Pequeños y medianos en la mira

Las grandes arterias por donde sale el biodiesel son el Puerto San Martín y el Puerto San Lorenzo, principales vías de exportaciones cerealeras de la región, sobre todo de soja.

Las distancias de recorrido entre las plantas y aquellas plataformas portuarias son unos de los principales problemas que tienen los pequeños productores de biodiesel de la zona como para poder aprovechar este nicho.

Según explicó Carlos Mufarrege, delInstituto Rosarino de Biodiesel –IRB-, este tipo de problemas no lo tienen las grandes plantas productoras de este combustible ya que “tienen sus muelles” dentro de los puertos.

Las plantas más importantes de Rosario tienen su ubicación sobre el Río Paraná”, abundó el ingeniero químico y dijo que los pequeños, la única manera que tienen de exportar, es trasladando el producto por medio de camiones. Es por ello que “están muy limitados para para instalar su producción afuera del país”.

Contó que al no haber rutas preparadas, la circulación se transforma en un verdadero caos, que se traduce en un gran gasto económico. “Tienen que entrar –al puerto-, a lo mejor, 20 camiones para cargar un pequeño volumen, y eso implica o implicaría la ocupación constate de caminos, espera, programación; tiene demasiado costo”.

Es por ello que remarcó que desde el IRB se proponen estudiar una forma logística que solucionen este problema.  Mufarrege explicó: “La idea sería formar una cooperativa entre pequeños empresarios, construir conductos genéricos que vayan desde las fábricas hacia zonas más estratégicas con respecto a los puertos”.

O, en todo caso, plantear el planeamiento de una dinámica eficaz en ruta de los recorridos de camiones. “Esas determinaciones las tendrán que tomar entre los empresarios después de evaluar nuestras propuestas, que no tienen otro interés que el de prestar ayuda a la exportación del biodiesel”.

Sobre este tipo de práctica, dijo: “nunca nadie lo ha experimentado, nosotros lo que queremos proponer es una idea”. Adelantó que una vez que las Pymes se involucren con el proyecto se podría acudir al estado provincial en busca de alguna ayuda económica para motorizar el crecimiento de las PyMEs.

Estaríamos hablando de una cooperativa de transporte de biodiesel de manera más barata que no obstruiría las arterias viales de las rutas que ya de por sí están completamente saturadas”, resumió.