La producción de energía eléctrica renovable puede generarse mediante muchas fuentes. Sin dudas, en la Patagonia Argentina, su causante principal es el viento. Si dicha energía se empleara a su vez para producir hidrógeno, las puertas se abrirían y con ellas las posibilidades de crecer; más aún cuando se piensa a este elemento químico como un posible reemplazo para naftas y gasoil.

La iniciativa parte de experimentos realizados por el Dr. Juan Carlos Bolcich, presidente de la Asociación Argentina de Hidrógeno (AAH2), en respuesta a una industria automotriz que avanza en cuanto al desarrollo de automóviles propulsado a base de hidrógeno.

En este contexto, la Planta Experimental Pico Truncado, ubicada al norte de la provincia de Santa Cruz,  trabaja en pos de plantear una solución energética limpia y que tiene altas probabilidades de desarrollo en el país.

No obstante, para pensar al hidrógeno como sinónimo de combustible, es importante obtenerlo de una fuente pura y renovable. Al respecto, el experto asegura que hacerlo a partir de hidrocarburos suma contaminación, por lo que es una buena alternativa obtenerlo mediante el agua (h2o).

El proceso capaz de separar al oxígeno (o) del hidrógeno (h), se denomina electrólisis y se realiza utilizando celdas de combustible que lo almacenan como electricidad. Se trata además de un proceso reversible: de esa electricidad se puede nuevamente obtener hidrógeno.

En este sentido, pensando en el transporte vehicular, Bolcich entiende que el país está preparado estructuralmente para afrontar el desafío. Con estaciones de servicio y gasoductos a lo largo y ancho del país que comercializan GNC, el proyecto se vuelve viable y cobra sentido.

 “Somos el país con mayor cantidad de vehículos con este combustible y acá se dan las tres patas que hacen falta para poder utilizar tecnología: gobierno, empresas y universidades. Pero también tenemos una cuarta pata que son los trabajadores calificados, no hay que olvidarse de eso”, planteó el experto.

En Pico Truncado, el paso primero está dado por una iniciativa que aspira propulsar parte de la flota de 40 vehículos municipales, además de los 200 remises que funcionan en la ciudad. Los motores a utilizar serían adaptados por los profesionales, usando como combustible hidrógeno puro, o una mezcla de gases compuesta por un 20% de hidrógeno y 80% de gas natural comprimido. Con 22 mil habitantes y sin colectivos, representaría un beneficio a corto y largo plazo.

Según indicó el doctorando: “Este es un proceso que quizás dure 100 años. Pero el hidrogeno va a funcionar. Con mezclas de un 30 por ciento máximo, representa una apuesta estratégica para el país, además de un paso lógico para frenar la emisión de gases en las ciudades”, culminó.

El mundo en carrera

El gobierno japonés, en cabeza del actual primer ministro, Shinzo Abe, busca liderar el camino para establecer al hidrógeno como fuente de energía limpia en los ámbitos domésticos y de transporte. Para lograrlo, han trazado una estrategia que generaliza su uso en el país asiático para 2040.

Lo importante de este tipo de energía es que emite vapor de agua a la atmósfera en vez de dióxido de carbono, lo que generaría una disminución de las emisiones que afectan la atmósfera y generan el calentamiento global.

En este contexto, Toyota anunció el lanzamiento de un auto capaz de funcionar mediante hidrógeno, que saldría a la venta en Japón en marzo de 2015. Por un precio que ronda los 51.115 euros, el costo elevado no le permite ser competitivo frente al resto de las marcas, sobre todo por la inexistencia de una red de estaciones de recarga del gas. Punto para Argentina, altamente desarrollada en cuanto a surtidores.