El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) fue creado en 1957 con el objetivo de bogar por el desarrollo, certificación y asistencia técnica de la tecnología industrial en la República Argentina. Dicho organismo, de carácter autosuficiente, está formado por distintas áreas temáticas integradas por centros especializados que concentran su capacidad de acción en campos de estudio determinados.

Agustín Piccoletti, Ingeniero químico y miembro activo de la gerencia de Proyectos Especiales del Inti, dio a conocer algunos detalles de las principales iniciativas que está desarrollando la institución. Entre ellas, mencionó el aprovechamiento del aceite vegetal usado para la generación biodiesel.

Significa la creación de un nuevo mercado paralelo, que ingresa al circuito económico de la mano de la reutilización de recursos. “Nosotros consideramos que la mejor forma de recuperar residuos, es valorarlos energéticamente en términos combustibles”, explicó el profesional.

La obtención de biodiesel a partir de AVus (aceite vegetal usado) se realiza con un tratamiento especial sobre el aceite, por las impurezas que presenta la materia prima. Las mismas están identificadas y sus contenidos son aceptados por las normas vigentes; no obstante, se deben filtrar otros compuestos químicos que son indeseables.

Estos incluyen desechos sólidos – restos de comida y agregados varios durante su recolección y almacenaje – y contaminantes que se producen por degradación en las altas temperaturas al freír.

Al respecto, en Argentina se han promulgado ordenanzas relativas a la recolección y destino de los AVus, con el fin de evitar que los aceites empleados para la cocción de alimentos sean desechados a las redes cloacales. Pero los resultados han sido poco efectivos.

Otra de las investigaciones desarrolladas hoy por especialistas del instituto tiene que ver con el aprovechamiento del suero lácteo para la fabricación de biogás. La industria láctea nacional genera 11 millones de litros de suero por día, de los cuales, seis millones son vertidos como parte del efluente industrial, provocando altos niveles de contaminación.

En este contexto, se estudiaron alternativas para el aprovechamiento energético del lactosuero ácido, concluyendo que representa una alta carga orgánica para tratar efluentes líquidos industriales, por lo que se vuelve una alternativa viable para su aprovechamiento y transformación.

Según indicaron los especialistas, una empresa que procesa 25 m3 de leche por día puede generar 18 m3 de suero de ricota. Con este insumo, y de acuerdo a los datos experimentales y la capacidad energética y calorífica del metano, se pueden obtener 278 m3 de biogás por día, una alternativa energética que podría reemplazar el uso de combustibles convencionales.

En el marco de lo anterior, el desarrollo de nuevos mecanismos de trabajo para la investigación y desarrollo de energías renovables, es un bastión fundamental para el Instituto Nacional de Tecnología Industrial.

Al respecto, Piccoletti señaló: “Actualmente estamos tratando de incorporar otras fuentes de financiamiento y técnicas, apelando también a consultorías para resolver proyectos”.

El directivo aclaró que es indispensable analizar el funcionamiento de la cadena de valor, para llevar adelante nuevas investigaciones. “Por cadena de valor se entiende cada instancia del proceso productivo para conocer cuáles son los componentes que importan, cuáles los que serán capaces de reemplazarlos. Encontrar formas de reemplazar la importación por fabricación local y estudiar cuáles son los recursos laborales necesarios para cada etapa”, culminó.