Con una trayectoria de 30 años en trabajos de ingeniería y construcción de plantas agroindustriales en más de 40 países, De Smet Engineers & Contractors pone especial interés en proyectos de generación a partir de biogás y biomasa en el mercado renovable argentino.  

«Es fundamental estudiar a fondo cada proyecto donde se aprovechan las biomasas. En términos generales tienen un gran  potencial de desarrollo y ayudan a descentralizar la generación de energía eléctrica acercando la generación al punto de consumo», sostiene Martin Carbonell, Sales Manager de De Smet en Sudamérica.

«Son la pata que faltaba para generar un ciclo virtuoso en la cadena de agregado de valor de la agroindustria. Un ejemplo es el aprovechamiento energético de la cáscara de maní, coproducto de la industria manicera”.

El movimiento del sector a partir de las rondas RenovAr resulta atractivo y desde De Smet Engineers advierten que es clave realizar desde un inicio los estudios que determinan la viabilidad económica, técnica y financiera para evitar errores de nacimiento que ponen en jaque su rentabilidad.

“El enfoque es abordar los proyectos en su totalidad desde la primera fase, que es partir del concepto general y el análisis de la biomasa. Desde allí, un estudio de uno o dos meses es suficiente para generar y brindar las herramientas que el inversor necesita para tomar una decisión racional», afirma Carbonell.

Según el especialista, el error típico es estudiar el proyecto por fragmentos, y no como un negocio integral. 

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“Son repetidos los casos en que los inversores salen a la cancha con la camiseta en la mano y los botines en el bolso: ofertan un precio de electricidad con apenas unos pedidos de precio de Caldera y Turbina, sin considerar el proyecto en su conjunto. Además de representar sólo una fracción del monto de inversión de una planta generadora, son por lo general precios preliminares y con alcances incompletos, no pudiéndose comparar manzanas con manzanas”. 

“El problema se agrava cuando se estima muy preliminarmente el costo de construcción con empresas que no se dedican al rubro, como pueden ser los fabricantes de equipos. Lo mismo sucede con la estimación del balance de masa y energía de la planta”. 

“Todo error en la fase de visualización del proyecto pueda terminar afectando la rentabilidad final del negocio”, puntualiza Carbonell.

De Smet Contractors de Argentina, filial de un grupo europeo con cientos de proyectos realizados alrededor del mundo, propone a sus clientes abordar su proyecto desde la idea, para producir los documentos clave en el marco del Estudio de Factibilidad: concepto de la planta, balance de masa y energía, diagramas de flujo, layout, listados de equipos, además los cosos operativos y el monto de inversión, en base a su experiencia y los datos reales del mercado y del proyecto.

Su experiencia en este sector, avalada por proyectos de bioenergías operativos en Sudamérica, Asia, Europa y África los lleva a iniciar conversaciones con clientes diversos con proyectos de distintas escalas y variedad de residuos a partir de los cuales generar energía, así como en bioetanol, biodiesel, aceites y azúcar, y puertos, entre otros

«En lo referido a cogeneración, participamos de una buena variedad de emprendimientos con biomasas de girasol, rastrojo, chips de madera, salvado de trigo y otros. En la mayoría de ellos trabajamos desde el estudio de factibilidad hasta la construcción y puesta en marcha de la planta”, indicó el ejecutivo.  

Aquella versatilidad de la compañía los llevó a ejecutar proyectos de distintos tamaños que hasta la fecha van desde 6MW a 36MW y superan en su conjunto los 300 MW. (ver proyectos)