A medida que transcurre el tiempo y el desarrollo tecnológico avanza, afortunadamente los costos unitarios de las energías renovables en todo el mundo se van acercando o en algunos casos hasta mejorando los costos de las energías convencionales.

La diferencia fundamental entre las estructuras de costos de las Energías Renovables y las convencionales no pasa actualmente por la diferencia final de valor de la unidad de energía producida por una o por otra , sino por sus costos relativos de capital y de operación debido fundamentalmente al requerimiento de capital inicial de cada tipo de energía y los costos del ¨combustible¨ para generar la misma.

En el cuadro siguiente se resaltan someramente estas diferencias

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Siendo las energías renovables altamente dependientes de su costo de capital, y siendo además prácticamente sin costo las fuerzas que generan estas energías, el ¨combustible¨ de las mismas pasa fundamentalmente por la tasa de interés que afecta fuertemente el costo final de la energía generada por estas formas de alto capital inicial.

Desde la aparición efectiva en escena de las Renovables en la Argentina (prácticamente desde la licitación GENREN), la tasa de interés se ha mantenido en valores que triplican virtualmente los guarismos internacionales convirtiéndose, entre otros factores políticos, básicamente en el principal componente de costo de estas. Los contratos PPA de la resolución 108 y las ofertas del GENREN nos muestran la triste realidad de ser el país latinoamericano con los mayores costos del Mwh producido con renovables.

Nos encontramos actualmente inmersos en el debate parlamentario para encontrar la salida menos dolorosa al default crónico que hemos padecido desde hace 16 largos años y que ha sido una de las causas fundamentales de las exorbitantes cifras de esta tasa de interés.

Las favorables condiciones geográficas, ambientales, climáticas, de suelos y de latitud que goza nuestro país para las tres formas más difundidas de energía renovable, a saber eólica, solar y biomasa, sumadas a una razonable tasa de interés, un cambio sustancial de las condiciones de largo plazo y la promulgación de la ley 27.191 deberían llevar estos precios a valores equivalentes a los precios internacionales de la energía producida. El sinceramiento de los precios de venta de la energía aporta también otro ítem positivo a los factores anteriormente descriptos.

Si la reglamentación de la mencionada ley 17191 se publica en el Boletín Oficial no más allá de fines del presente mes y el llamado a licitación por renovables se realiza durante el mes de Junio como han anunciado las autoridades obtendremos fructíferos 90 días para recalcular los precios a ofertar que deberían ser sustancialmente inferiores a los pactados a través de la resolución 108.

En una posible licitación de 1000 Mw como está adelantando el gobierno, por cada rebaja de 1 U$S el Mwh renovable respecto de los que se establecen a través de la resolución 108 se ahorran 1,5 millones de dólares al año, valor nada despreciable por cierto. Este valor surge estimando solamente una eficiencia máxima del 40 por ciento para este tipo de energías. Como sabemos los valores de eficiencia obtenidos actualmente en Argentina por emprendimientos en operación son superiores a esta cifra por lo que, en todos los casos, el ahorro será mayor al estimado en este trabajo.

Debido a todos los factores enunciados precedentemente, nos encontramos en este momento ante una situación bisagra en el campo de las energías renovables. Argentina cuenta hoy con la oportunidad inmejorable de desarrollar sus potencialidades renovables.

Esperemos ver la respuesta favorable que todos anhelamos y responder a la altura de los nuevos compromisos que hemos asumido en la COP 21 de París en Diciembre del 2015 de mantener el calentamiento global por debajo de los 1,5 grados.