En primer lugar, se receptaron las críticas a los criterios restrictivos para participar de la oferta. La principal eliminación es que ya no se necesita experiencia previa en el desarrollo, construcción y operación de centrales de generación, o un socio tecnológico. La convocatoria es abierta y puede participar cualquier empresa que demuestre solvencia financiera.

Los oferentes no deberán ser previamente agentes del mercado, y en especial, no necesitan haber obtenido el acceso a la capacidad de transporte que, de haberse mantenido en la anterior tesitura, bloqueaba el acceso al punto de inyección. Este aspecto como veremos es de particular importancia para entender la dinámica de la subasta.

En segundo lugar, se completaron las definiciones económicas. Se explicitó el Factor de Ajuste que refleja una proyección de la inflación en dólares promedio de 1,7% anual. En combinación con el factor de incentivo, significa un precio promedio 20% superior a la alternativa tradicional a lo largo de los 20 años. Este plus permitirá mostrar un menor precio de la oferta que es un objetivo del gobierno. La opción elegida disminuye el valor de la trayectoria descendiente observada en el pre pliego, que tenía la ventaja de acompañar la esperada reducción en el tiempo de los precios de la tecnología. En el futuro convivirán contratos caros y baratos, dependiendo de la “cosecha” o año de adjudicación.

Se estableció el cupo total de beneficios fiscales y los limites por MW por tecnología. El Recurso eólico salió favorecido, al establecerse en el 60% de la inversión, mientras que en solar se fijó en 55% y 50% para las demás tecnologías, sin una razón que lo justifique.

La garantía del Banco Mundial ahora es optativa y se explicitó su costo. La misma pierde vigencia si Argentina alcanza el grado de inversión que fijan las calificadoras. Veremos el resultado que tiene, pero no se percibe un beneficio sustancial de su adopción en comparación con su costo, si las ofertas quieren ser competitivas.

Las mayores garantías fueron dadas al establecer como mecanismo de solución de diferencias el arbitraje, en línea con la practica internacional. Con una diferencia, se utilizan los lineamientos fijados por las Naciones Unidas y el panel arbitral es ad hoc, elegido por las partes, así como la sede. En este sentido se alcanza un compromiso sin llegar a adoptar todas las consecuencias que impone un tribunal arbitral como puede ser el CIADI.

Finalmente se incluyó en la fórmula para el orden de mérito de las ofertas una ponderación del Componente Nacional, si bien por debajo de lo que era la expectativa de la industria nacional, al establecer un margen de diferencia de tan solo 3%.

Lo que todavía no está definido son aspectos fundamentales del FODER. Por un lado, no se ha explicitado en qué cuantía financiará los proyectos, y si lo hará con un límite por MW o no. Dados los plazos es muy difícil que un oferente pueda considerar su inclusión en la oferta. Por otro lado, toda la metodología de reaseguro de pago de CAMMESA se fundamenta en el cargo para financiar la cuenta de garantía del FODER. Este cargo no fue establecido, y dependiendo cómo se calcule puede llegar a ser muy oneroso para toda la demanda.  En el medio surgió otro mecanismo de garantía como son la emisión de letras del tesoro, ya utilizado en la licitación Genren en el 2009. Daría la impresión que el gobierno está cambiando de criterio, aun cuando por el decreto en su oportunidad y el contrato de adhesión del FODER está obligado a fonedar dicha cuenta.

En función del cupo total de beneficios fiscales, el éxito de la licitación para el gobierno sería adjudicar al menos 1.600 MW, valor que surge de asignar el total del cupo considerando los valores máximos por MW. Para esto se utiliza una modalidad de adjudicación en dos rondas. Los primeros mil MW se adjudican en función del orden de mérito por precio ofertado. Pero para el resto, los mismos pueden aceptar ser adjudicados al precio más bajo ofrecido por tecnología. La fórmula utilizada tiene dos implicancias. Como oferente individual no necesariamente tengo que hacer la oferta más agresiva para ganar, porque sé que igual puedo obtener la aprobación para hacer el proyecto al precio de mi competidor. Esta menor competencia está mitigada por la disponibilidad de los puntos de inyección, que pasa a ser la verdadera variable restrictiva.

La dinámica de la subasta y la verdadera competencia se da por obtener el acceso a la capacidad de transporte para mi proyecto. A mayor competencia, mejor será mi oferta. Para el resto de los participantes, la adjudicación la tienen garantizada en la medida que acepten el precio más bajo ofertado. En vista de cómo han resultado las licitaciones de otros países de América Latina, con poca dispersión de precio entre los oferentes, es probable que veamos resultados por arriba de los 1.000 MW inicialmente licitados.