Se trata de una decisión política. Para desarrollar las energías renovables es necesario que al menos en un primer momento el Estado genere las condiciones propicias, tanto desde el punto de vista de mercado como legislativo, como ocurrió en otras partes del mundo en donde estas fuentes crecieron hasta alcanzar una participación importante en la matriz, por caso, Alemania, Uruguay, Nicaragua o España.

Erico Spinadel, presidente de la Asociación Argentina de Energía Eólica (AAEE) asegura que “Argentina es un país privilegiado” en este segmento. Sostiene que no sólo en la Patagonia es viable colocar aerogeneradores, por la fuerza de los vientos de la zona, explica que en el 70 por ciento de la superficie están dadas las condiciones.

“Las potencialidades son tales que teóricamente podríamos abastecer toda la demanda de energía eléctrica de nuestro país y parte de la de nuestros vecino”, sostiene.

En la costa atlántica de la Provincia de Buenos Aires indica que las brisas soplan en valores similares a los de las costas del Báltico o inclusive de muchos lugares de las del Mar del Norte. “Cosechar su energía aquí implicaría distancias mucho menores hasta los lugares de demanda”, compara con las provincias del sur.

¿Por qué entonces esta industria crece a un ritmo tan lento? Spinadel explica que hay tres factores fundamentales que se deben tener en cuenta para impulsar su desarrollo: recursos naturales; redes calificadas para evacuar la energía generada; legislación precisa y continuidad jurídica para lograr inversiones.

Respecto de Argentina, el experto evaluó: “viento tenemos, redes de distribución también pero requieren algunas modificaciones; la normativa no es la adecuada; tampoco hay confianza de que los planes gubernamentales se mantengan en el tiempo”.

De acuerdo a la visión de Spinadel una falencia fundamental del sector tiene que ver con la dificultad que presentan las empresas para conseguir préstamos a tasas accesibles: “mucho se ha hablado de la esperanza de crecimiento como consecuencia del lanzamiento de los planes GENREN I y GENREN II.Lamentablemente por el problema de falta de confianza en nuestra continuidad jurídica, ha sido muy dificultosa la obtención de financiación para la mayoría de los ganadores de los 754 MW adjudicados por el GENREN I”

Spinadel compara con países vecinos de la región, como Brasil, que implementó el plan Proinfa, que otorga créditos a 20 años por el BANADE con muy bajo interés, programa similar al que se aplica en Uruguay, que resultó exitoso. En nuestras pampas, en cambio, indica que los ganadores del GENREN I tuvieron que salir a buscar capital cada uno por su cuenta, con alícuotas infladas que hacen inviables los proyectos.

Tal es así que solamente Rawson I y Rawson II – con capacidad para elaborar 49MW y 39MW respectivamente, liderados por la empresa GENNEIA – entraron en operaciones dentro del lapso previsto, posteriormente Loma Blanco IV (51MW, empresa ISOLUX).

“Las restantes firmas adjudicadas avanzan muy lentamente o han sido canceladas por falta de obtención de financiación. GENREN II ha sido congelado. Fuera del GENREN se agregó Arauco III, con lo que Arauco llega a una potencia de 50MW, faltando todavía Arauco IV”, precisa Spinadel.