Alejandro Pujol, Ingeniero Civil Hidráulico, Socio Gerente de Red Ingeniería S.R.L. y ex presidente del Comité de Vigilancia y Auscultación de Presas del Comisión Internacional ICOLD, juzga improductivo que profundas restructuraciones en los contratos de las represas Chihuido I y los Aprovechamientos Hidroeléctricos del Río Santa Cruz estén postergando sus construcciones.

“Ha sido un año de planificación pero lamentamos que no se estén desarrollando las obras (hidroeléctricas)”, califica en diálogo con energiaestrategica.com el experto y agrega a su balance: “Este año de esteticidad significa demorar el progreso en una energía renovable y económica”.

Para Pujol, “independientemente de todos los problemas que ha habido de contratos, son obras que el país necesita y si siguen demorándose indudablemente vamos a seguir demorando nuestra estrategia de crecimiento que, a mi juicio, está basada en la energía económica, que es sobre lo que somos ricos en Argentina”. “Finalmente seguimos importando gas mientras somos ricos en recursos que la naturaleza nos ha brindado”, remata.

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El Ingeniero Civil Hidráulico opina que el Gobierno, en su nueva propuesta de mirar a largo plazo en el tema energético deben incluir grandes proyectos a desarrollar, tales como represas y centrales mareomotrices, tecnología inexplorada en nuestro país a pesar del potencial con el que gozan nuestras costas.

Según Pujol, la mareomotriz es una tecnología “muy importante que está avanzando a nivel mundial”, sobre todo porque es una “energía garantida”, es decir, que es previsible porque no depende de otro factor más que la Luna: “mientras tengamos Luna, todos los días la marea va a subir y va a bajar”, lo que facilita la generación de energía eléctrica.

“La Argentina debe avanzar sobre la energía mareomotriz y para ello debe comenzar a analizar, estudiar y desarrollar proyectos”, señala el especialista, quien asegura que de ese modo es factible que esta nueva gestión, de gran acercamiento a los mercados de capitales, pueda hacerse de las miradas de las entidades financieras de fomento para la creación de centrales mareomotrices.

Para ello, el experto describe: “Debe instrumentarse un estudio serio, un anteproyecto y desarrollar de alguna manera una plataforma técnica y económica para demostrar que ese financiamiento va a tener un retorno; simplemente hay que hacer los deberes”.

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Según Pujol, no ha tenido diálogos con funcionarios de la Subsecretaría de Energía Hidroeléctrica del Ministerio de Energía y Minería, dirigida por Jorge Marcolini, y desconoce que se estén enfocando esfuerzos para comenzar a aprovechar las mareas de nuestras costas para la generación de energía eléctrica.

No obstante, el ex presidente del Comité de Vigilancia y Auscultación de Presas del Comisión Internacional ICOLD considera “muy importante que haya un área específica” dentro de la cartera de Energía. “Ojalá que podamos avanzar este año en este tema”, enfatiza Pujol.

Casos en el mundo

La energía mareomotriz es un tipo de energía renovable completamente libre de emisiones y subproductos contaminantes, obtenida del aprovechamiento de las mareas.

En efecto, los ciclos de generación de energía eléctrica se dan cada 8 horas, con 2 horas de pausa, ya que la marea va para un sentido, luego se equilibra, por lo que no hay generación, y retoma actividad para el sentido opuesto.

Un proyecto paradigmático en lo que respecta a esta tecnología es la Planta de Energía Mareomotriz Sihwa Lake, ubicada en Corea del Sur, de 254 MW. La energía es generada en las entradas de marea en la cuenca de 30 km² con la ayuda de 10 turbinas de bulbo sumergidas de 25,4 MW, utilizándose ocho tipos de compuertas de esclusa para la salida de agua desde el dique.

El proyecto de energía mareomotriz fue construido entre 2003 y 2010 con un presupuesto de 256,8 millones de euros, siendo la compañía Daewoo Engineering & Construction la responsable de la ingeniería, suministro y construcción para el proyecto. En la actualidad, la capacidad de generación anual gira en torno a los 552,7 GWh.

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Por su parte, la primera central mareomotriz del mundo fue construida en Rance River, Francia, entre 1960 a 1967. Se trata de una central de 240 MW ubicada en la desembocadura del río La Rance. Posee una diferencia de altura entre mareas de 13,4 m, y contiene 24 turbinas. En 1997 reemplazaron las turbinas existentes por turbinas bidireccionales.

Otro caso que se puede mencionar es el de la Estación de Generación Anápolis Royal, Canadá. Ésta central fue abierta en 1984, y contiene una capacidad instalada de 20 MW ubicada en una entrada de la bahía Fundy, en Nueva Escocia.

En lo que respecta a Sudamérica, Pujol destaca el ejemplo de Chile, que si bien el país no tiene en operaciones ninguna planta de este tipo está avanzando en estudios para el desarrollo de una.