La inminente quita de subsidios a la tarifa de gas, anunciada la semana pasada por el ministro de Energía y Minería, el sector solar térmico espera un alza en la venta de equipos.

Jorge Poppi, socio fundador de la empresa especializada en aplicaciones de energía solar térmica, Skenta, y experto en la materia, analiza la situación en entrevista para energiaestrategica.com.

¿Cuál es el riesgo de que ingresen equipos de cualquier tipo de calidad al mercado local?

El problema más serio es que el solar térmico es un mercado muy nuevo en la Argentina, y con relativamente pocos usuarios que puedan compartir sus experiencias. Si ingresan equipos importados de mala calidad, se desprestigia la tecnología en sí, más allá de la marca involucrada.

La calidad de la soldadura, espesor de la chapa, eficiencia de las capas absorsoras, y muchos otros factores condicionan la vida útil del equipo y su eficiencia. Todas estas variables, y muchas otras, se usan para emitir los certificados de calidad. Incluso no poseer estos certificados implica un problema de seguridad. A diferencia de un termotanque común, el sol no se apaga si el agua ya está muy caliente. El agua de un colector solar puede llegar fácilmente a más de 90°C. Alguno de los tanques importados de estos malos equipos ya han explotado. Por ahora no hubo consecuencias más allá de lo material, pero si la difusión es masiva, no tardaría mucho en producirse un accidente potencialmente peligroso.

Otro detalle es que casi es una certeza que los productos provenientes de China tienen una fuerte correlación calidad/precio. Los importadores de colectores solares en la Argentina no necesariamente son técnicos en el tema, y principalmente buscan producto barato. Dado que no hay obligación para los colectores de mostrar certificados de calidad y eficiencia (potencia obtenida), los consumidores se encuentran ante una gran dispersión de precios, con la imposibilidad de reconocer la calidad y la eficiencia de la prestación, por lo que muy probablemente termine eligiendo por precio. Aquí es especialmente cierto que lo barato sale caro. Entre los mejores colectores solares y los peores, para la misma área de captación, la diferencia de potencia obtenida puede llegar a un factor de 2, y casi me animo a decir 3 veces.

¿Cómo podrá hacer el INTI para filtrar esos equipos que no son de buena calidad? ¿Se podrá servir de las normas IRAM recientemente puestas en vigencia?

Las normas sirven si son controladas. Hay laboratorios nacionales, como el de la UTN-Lugano, que tienen un banco de medición de colectores solares. Pero también hay organismos internacionales que otorgan certificados de calidad (SRCC, Solarkeymark, SPF, entre otros). Debería pedirse a los importadores que presenten los certificados de los fabricantes originales de los colectores, lo cual no tendría que ser considerado información confidencial como hoy aducen algunos importadores. Los consumidores deben saber lo que compran. Finalmente, el INTI tendría que homologar los certificados de organismos especializados, tal como hace actualmente con otros productos importados.

Ante una inminente apertura de importaciones y una expansión del empleo de esta tecnología en el país, ¿podrá soportar la industria nacional un aluvión de equipos importados? ¿Podría existir una faltante en la escala de producción nacional?

Hay principalmente tres tipos de colectores: de polímeros, planos y tubos de vacío. La aplicación de los primeros es esencialmente para climatización de piscinas y por el tipo de prestación no deberían competir con los otros dos tipos. Los planos y de tubos de vacío son tecnologías que compiten entre sí. Los colectores del tipo polímero y plano son totalmente factibles de ser fabricados en el país, y con la debida inversión, pueden competir con los importados. Los de tubo de vacío también podrían ser fabricados aquí, pero hay un importantísimo factor de escala; no se pueden producir con rentabilidad en pequeñas cantidades. Esta es la principal razón por lo que sólo se fabrican en un par de países, principalmente China.

Por último, ¿cuál sería la mejor manera de incentivar el empleo de colectores solares de forma masiva? ¿La quita de subsidios es una buena medida? ¿Permitir la venta de equipos en cuotas como si fuera cualquier otro electrodoméstico?

No me cabe duda de que lo más importante es lograr imponer la idea de la energía solar térmica en los medios de difusión (televisión, radio, periódicos), sus ventajas, ecológicas y económicas. Hay situaciones sutiles: cuando se publica algo sobre energía renovable, se ilustra con molinos o paneles fotovoltaicos, aún cuando su incidencia es mucho menor entre las renovables. Muy contadas veces se muestran los colectores solares térmicos, que son más económicos y ahorran más CO2 por kW.

Si el público se enterase del inmenso uso de los colectores solares en el mundo, y de que la excepción es la Argentina, quizás empiecen a darse cuenta que los colectores no son algo exótico, sino un equipo común y comprobado por millones (efectivamente millones) de personas de todos los puntos del planeta.

La quita de subsidios a las tarifas aporta principalmente una cuestión psicológica, ya que puede llevar a que la gente se dé cuenta de que la energía no es algo de poco valor. En cuanto a qué otras medidas se pueden implementar para fomentar el uso de colectores solares, el World Energy Council tiene un estudio sobre los resultados de diferentes políticas instrumentadas en países tan variados como Austria, México, EEUU, Sudáfrica, Turquía, Brasil, Grecia, Israel, Alemania, etc.  Solo hay que leer el informe, y ver cuál sería la más apropiada para la Argentina.