Esta semana, la Comisión de Hacienda del Senado discutió la Reforma Tributaria. Entre los temas de interés que expertos del sector energético chileno indican que merece un abordaje con mayor detalle se destaca el llamado “impuesto verde”.

Con su último aplazamiento, el mecanismo iniciaría su aplicación en el año 2025. No obstante, es esencial definir sus bases este año por lo que el debate continuará en la Sala del Senado en búsqueda de consensos y luego se retomará la Cámara de Diputados que ya lo trató el año pasado.

Aún quedan instancias de discusión, por lo que Energía Estratégica consulto a una experta en la materia sobre los puntos principales que el sector privado advierte que deben evaluarse en el Senado y mejorarse en beneficio del mercado.

¿Es bajo el valor de 5USD/tonCO2?

Está muy lejos de aquel valor que recomienda el Acuerdo de París, de entre 40-80 USD/tonCO2 al 2020 y 50-100 USD/tonCO2 al 2030. Ubicando al impuesto verde en Chile como uno de los más bajos del mundo.

¿Qué indica la experiencia internacional en países que permitan hacer un paralelismo con Chile?

Por ejemplo, Argentina partió con un impuesto de 10 USD/tonCO2. Ahora lo está revisando y lo estaría subiendo.

¿Qué recomiendan desde el sector privado en Chile?

Las voces de quienes estamos más preocupados por la afectación del cambio climático vemos con preocupación el valor del impuesto porque como dije están muy por debajo de las recomendaciones de los estándares internacionales. Por lo que sería necesario elevarlo.

¿A cuánto debiera ascender el cargo en este mercado?
La recomendación que hicimos fue elevarlo de 5 a 35 USD/tonCO2.

¿Y con respecto al diseño?

El impuesto, por cómo está calculado, se basa en un mecanismo relacionado a los retiros que las empresas hagan para suministrar sus contratos privados de energía. En ese diseño ocurre el absurdo de que empresas que no emiten –como ser las centrales 100% renovables– terminen pagando una porción del impuesto.

¿Qué alternativa de cálculo se debería aplicar?

Una de las primeras cosas que no está en esta Reforma en curso y se debería aplicar es que el calculo para el sector de electricidad efectivamente se calcule sobre la base de emisiones generadas.

Otro aspecto que no está en la Reforma y que el mundo de las energías renovables viene peleando desde hace bastantes meses es que se incorpore el costo del impuesto al CO2 al costo variable que determina el despacho de las unidades que aportan al sistema.

¿Esto sería para que despachen las más eficientes y menos contaminantes?

Sí. Eólica y solar tienen un costo variable cero y, por lo tanto, siempre son despachadas. El problema es cuáles son las unidades que despachan después.

Cuando el sistema ve que una fuente contaminante como el carbón tiene un costo variable barato en relación al gas o diesel, el sistema privilegia el despacho de esa unidad carbonera por sobre aquel que es más caro.

Ahora bien, no está internalizado el costo del impuesto en ese costo variable que es lo que en el fondo encarecería el despacho de la unidad carbonera y desincentivaría por lo tanto que el sistema llamara a esas unidades a suministrar la demanda de cada momento.

Además del tributo y el mecanismo de calculo, ¿qué otro punto advierte que requiere revisión?

El tercer elemento es el problema con que la recaudación que se hace por el impuesto hoy en día no tiene relación para que vaya en beneficio de las zonas más afectadas por el hecho de tener emisiones contaminantes en su territorio.

El mecanismo idóneo, desde mi punto de vista, es que el impuesto recaudado de una empresa emisora fuera en beneficio de aquellas zonas de sacrificio o saturadas, en beneficio de los afectados en el territorio específico donde está esa unidad. Eso en el diseño no ocurre.

¿Cómo evalúa el funcionamiento de las compensaciones?

El Gobierno introdujo un mecanismo de compensación que permite a las empresas no pagar el impuesto verde, si es que realizan planes de descontaminación y prevención,, más allá de las que ya están comprometidas en las resoluciones de calificación ambiental  o de los permisos ambientales.

En el extremo puede ocurrir que una empresa genere un suministro contaminante, compense el 100% de la emisión y no pague el impuesto verde. Pero el punto más importante que es necesario entender es que estos instrumentos tributarios están diseñados no con el objetivo de recaudar dinero sino de reducir emisiones. Por eso, por ahora desde mi punto de vista no cumple con el objetivo de reducir emisiones.