Experiencia californiana aplicable a políticas energéticas de región: subastas, descentralización, incentivos y transparencia

Cecilia Aguillón, directora de la Iniciativa Transición Energética del Instituto de las Américas, brindó una entrevista exclusiva a Energía Estratégica donde analizó la actualidad del sector energético renovable y las eventuales políticas públicas que se podrían aplicar en Latinoamérica para promover su desarrollo.


¿Es momento de invertir en energías renovables en Latinoamérica? 

Sí. Soy muy afortunada de haber estado al principio del movimiento que impulsó a las energías renovables y la transición energética.

Como parte de Kyocera Solar, una de las pioneras en el desarrollo con paneles solares, y residiendo en California, ciudad líder en la integración de esta tecnología, me tocó escuchar a personas cuestionando que no era posible. 

Hoy, la transición energética está ocurriendo respaldada sobre todo por cuestiones económicas. Es indiscutible el esfuerzo mundial de reducir los costos. En la región, países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México a través de sus licitaciones lograron los precios más bajos en energías renovables que en convencionales. 

¿Qué valor le otorga a este tipo de licitaciones en Latinoamérica? 

100% opinó que es importante reanudar el esfuerzo pero no sólo eso, también hay que agrandarlo y expandirlo.

Las subastas atraen inversiones. Cuando haces una subasta, la empresa eléctrica hace un contrato de compraventa PPA y adquieren el contrato más seguro del planeta diría yo. La gente hoy no puede vivir sin energía y no habría razón para que no te paguen por la compra. 

Es por eso, que los inversionistas internacionales apuestan mucho a estos contratos PPA de subastas porque son muy seguros. No veo la razón, a menos de que sea política, por la que no se sigan empujando. 

¿Qué tema prioritario deberían trabajar? 

Sumado a lo económico, la descarbonización es algo que todos los países están llamados a emprender y los gobiernos podrían trabajar medidas para lograrlo. 

Estamos en un punto en el que tenemos que tener un cambio de paradigma. 

Lo que pasó en Texas con las disrupciones de gas natural por ejemplo han puesto la vista la necesidad de descentralizar la generación. 

En mis 18 años con Kyocera y mi trabajo en Latinoamérica escuchaba que había cambios drásticos que aunque sean para mejor no se podían dar. Pero mira qué ocurrió cuando vino la pandemia: nos tuvimos que adaptar. No debemos esperar a que nos golpeen para hacer un cambio. 

La subasta están bien pero estás atraen fundamentalmente inversiones gigantes para proyectos que ocuparán más tierra y espacio en las redes de transmisión que otro tipo de alternativas.  

Ahora bien, si tú ves las instalaciones de generación distribuida estas generan más empleo y están dentro o cerca de los centros de consumo. 

Se puede lograr un balance. 

¿Qué experiencias de California se pueden replicar o adaptar para ser aplicadas en países o ciudades de Latinoamérica? 

Hay muchos incentivos fiscales que se pueden aplicar. La eliminación de aranceles al menos por un periodo de tiempo es muy valiosa. 

Por otro lado, a veces la facilidad de interconexión cobra más sentido que dar dinero.

Entonces, rever los esquemas regulatorios y ajustarlo para que sean más sencillos ayuda mucho al sector. 

También lo hace simplificar la información para los usuarios y tener una transparencia total en el mercado. 

En California, la web https://www.gosolarcalifornia.org/ ayudó mucho en su momento porque permitía conocer la cantidad de instalaciones, potencia y precios a los que se vendía la energía generada en cada región con un código postal distinto.

¿Qué desafíos quedan? 

Cuando California empezó con la iniciativa solar había que pagarle a la gente para que pusiera sus paneles solares. Sí costaba USD$10000 en ese tiempo poner un sistema en una casa, el Estado te pagaba USD$5000 de reembolso. Luego ese valor se redujo y ahora no te paga nada.  

En el caso de México, cuando empezó el «impulso» a la energía solar, el Estado no pagó nada. Ahora, con la reducción en los costos de la tecnología la industria motivó a que se estén interconectando miles y miles de casas o empresas, pero ahora la distribuidora lo interpreta como un perjuicio porque uno no paga por costos del sistema en general. 

Esto debe reverse porque las inversiones mueven el mercado. Hay que hablarlo con la distribuidora. 

Hablaba recién de la economía y de cómo las energías renovables están aportando, ahora vienen nuevas tecnologías y hay que sumarlas también en gran escala. 

¿Cómo cuáles?

Los países de Latinoamérica tienen una gran oportunidad de posicionarse como líderes en hidrógeno verde. Esto no es algo que lo que estemos viendo en China. En cambio, Chile está muy agresivo.

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